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LA RUTA DE LAS TRES ERMITAS DE TELLA. (PUÉRTOLAS-HUESCA)
Sobre las Gargantas de Escuaín. Ordesa-Monte Perdido.

Es una ruta cortita y sencilla, que puede llevarnos más o menos una hora de tiempo, pero que nos mostrará unas vistas sobre el Sobrarbe magníficas si tenemos buen día. Merece la pena pasar un buen rato saboreando el paisaje sobre las Gargantas de Escuaín, allá arriba en la ermita de la de Virgen de la Peña a unos 1.300 metros de altitud.







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(Imágenes de Ibérica 2000 - Marzo 2009)
Ermita de la Virgen de las Fajanillas a la izquierda.







Todo el sistema montañoso bien representado en un panel orientativo en el Mirador de la "Ermita de la Virgen de la Peña" para disfrutar de unas panorámicas especiales. Una visión de 360 grados que nos dará un buen cursillo para aprender el nombre y sus apellidos de estas colosales montañas, de sus valles y de sus humildes pueblos. En la Imagen, una panorámica sobre Tella.

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Otra panorámica de la población de Tella, desde la iglesia de San Martín.


Presidiendo el Castillo Mayor (de 2.014 mts) todo el contexto, flamante y repleto de nieve, ofrece cobijo a pueblitos en el interior del Cañón de Añisclo como Bies, Mirabal, Estaroniello, Cortalaviña, Escuaín, Atinzué, Lamiana y Rebilla. Con las puntitas redondeadas de las sestrales asomando por detrás del Castillo Mayor con su extensión de la Peña del Hombre, el Tozal de San Martín (1.776 mts), los Basones (2.132 mts), el conjunto de Las Tres Marías a (2.700 mts), Puntas Verdes (2.663 mts), el Pico La Pala y Portañus (a 2.593 mts), el Mallo Gran con el paso del Portillo de Tella bien destacado en una vaguada resaltada por la línea de la blancanieve-con el azulceleste, el Puntal de Bachaco (de 2.318 mts).




Y por la otra vertiente oeste tenemos la Punta Lierga (de 2.269 mts), Peña Solana (1.916 mts), La Peña Montañesa que destaca sobre Ainsa y sus alrededores.

Hacia el sur, siguiendo el cauce del río Cinca destaca el Hospital de Tella, Laspuña, Belsierre, Puñaruego y Bestué. Se nos abre la panorámica hacia Barbastro donde la bruma ya nos nubla la visión. Con unos buenos prismáticos podemos saborear y oscultar gran parte de este territorio completo, que necesitaremos muchos fines de semana para recorrerlo y disfrutarlo plénamente.

Salpican el lienzo los pinos rojizos, los robles, los prados, los arces campestres, los enebros, los fresnos, los álamos temblones, los rosales y las hiedras, que adornarán el camino a cada paso. En Otoño, todo es un concierto de sensaciones que emborrachan las retinas.

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La ermita de la Virgen de San Juan y Pablo,
con el Valle de Escuaín de fondo.

Esta situada en el contexto de un paisaje grandioso que invita a la mística y a la oración, y constituye uno de los monumentos más importantes de todo el Valle de Escuaín a pesar de su aparente desnudez estructural. Desde ella se dominan y se pueden llegar a tocar estas colosales grietas, las "Gargantas de Escuaín", esculpidas por las aguas que descienden por el Yaga desde la laderas de Ordesa y Monte Perdido.







"La Ruta de las Tres Ermitas".
Parte junto a la Iglesia de San Martín de Tella y rodea la Peña Cazcarra o Puntal de San Pablo (1.402 mts) por su parte norte, para entre tupidos pinares y restos aún de nieves duras con vistas al paso del Portillo de Tella -puerta de acceso al Valle de Pineta-, acercarnos por un sendero sin complicaciones hasta la primera de las ermitas, la de San Juan y Pablo.

Algunos habitantes de la zona, y ciertas personas que notan las energías de algunos lugares especiales, dicen que las tres ermitas pueden estar formando un anillo de fuerzas telúricas, que sirven para protegernos de un protagonista que no se ve, pero que se siente: la magia.

El confinamiento de Tella, y otras aldeas cercanas convertidas en "humildes islas habitadas" por la fisonomía difícil de los Pirineos, les ha sumergido en un aislamiento secular fruto del cual poseen unas tradiciones y cultos mezcla de lo religioso y lo esotérico. Se achacaba a estos montañeses ciertos dones oscuros y el uso de plantas y hierbas medicinales para fines diabólicos. Quizás para contrarrestar tanta inclinación hacia lo maligno, se fundaron varias ermitas e iglesias en un entorno tan cercano. En los alrededores de Tella podemos encontrar estas ermitas pertenecientes a los s.XII y s.XVI.

La brujería fue un fenómeno ampliamente extendido en el Pirineo Aragonés que llegó a su cenit durante los siglos XVI y XVII, según se puede constatar documentalmente. El primer documento escrito en el que se hacen referencia explicita es una carta del obispo Oliva a Sancho el Mayor en el año 1023. En 1499 se produjo un contagio de posesión demoníaca en muchas mujeres de algunos valles pirenaicos. Las afectadas eran llamadas "latrantes", pues ladraban como perros.

En algunas casas de los pueblos pirenaicos es frecuente observar objetos protectores contra las brujas y sus embrujos. Carlinas o "cardos mágicos", ramas de abeto bendecidas e incluso restos de animales servían y aún sirven frecuentemente para este fin. El aquelarre era la expresión más genuina y representativa de la brujería. Dentro de la Comarca del Sobrarbe lugares tradicionalmente asociados a este tipo de reuniones fueron el Cabezo de las Brujas en Aínsa, el Castillo de Boltaña y el Tozal de las Brujas de Tella. Los puntos que comunicaban el exterior con el interior de las casas eran considerados los más vulnerables frente a estas magias malignas. Chimeneas, balcones y ventanas se adornaban con elementos protectores; espantabrujas, símbolos, astrales e incluso figuras de hombres y animales.

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Ermita de la Virgen de San Juan y Pablo.
Construida a las faldas de la Peña Cazcarra o Puntal de San Pablo (1.402 mts).
Preside el Castillo Mayor nevado (de 2.014 mts)


Ermita de la Virgen de San Juan y Pablo.
Esta ermita milenaria de cubierta en forma de cuarto de esfera, fue construida en el s.XI según la tradición arquitectónica carente de ornamentación, una de las únicas muestras del primer románico autóctono de los valles pirenaicos, es, además, uno de los mejores ejemplos del románico en Aragón. De ella, gracias a la conservación de un manuscrito de la época, sabemos que se consagró en el año 1018. A esta temprana fecha corresponde el ábside con planta de herradura cubierto por bóveda de horno apuntada.
Esa planta es la característica más genuina de esta construcción.
Ábside y cripta son los elementos arquitectónicos más antiguos del templo, ya que el resto corresponden a épocas más recientes. Posiblemente edificada por maestros locales en dos etapas, presentando unas reducidas dimensiones visigóticas. La cripta por lo visto estuvo destinada a enterramientos, puesto que en los muros norte y sur aparecen dos pequeños nichos.

Durante la restauración en 1976-77 se estrajeron escombros de debajo del ábside -de una pequeña cámara a la que se accede por una esclerilla-, y se hallaron unas estatuillas de madera, procedentes quizá del retablo gótico que disponía.







En breve y ascendiendo por el sendero, seguimos rodeando la Peña Cazcarra y llegamos a la segunda de las ermitas -La de la Virgen de las Faixaniellas (Fajanillas) que es la única que tiene campanario.

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Ermita de la Virgen de las Fajanillas al fondo, con la ermita de la Virgen de la Peña aquí en la derecha.
Es extraño la proximidad de tanta ermita junta, en un espacio tan reducido.
Un lugar que debe esconder magias y energías telúricas fascinantes.


Ermita de la Virgen de las Fajanillas.
El origen del eremitorio se remonta a los tiempos románicos, como lo acredita su ábside semicircular. Aunque el resto del templo, corta y ancha nave cuadrada dispone de una torre aspillerada perteneciente al s. XVI. Según algunos historiadores, la ermita pudo ser, originalmente, la capilla parroquial de Tella hasta que construyeron la que hay en la actualidad.

Su construcción y exacta ubicación no es casual, ya que se halla bajo el Puntón de las Brujas, y se cree que fue el propio obispo de la época quién mandó edificarla ahí para eliminar supercherías populares que hablaban de la presencia de brujas en la zona.

Frente a ella y ascendiendo un poco más, tenemos la ermita de la Virgen de la Peña, la que dispone de un mirador imponente que domina todos los espacios. Un panel hortizontal nos ayudará a identificar todo el manto rocoso que nos rodea, de sus pueblos divisados y de una buena parte del curso alto del río Cinca hacia Aínsa, y hacia el embalse de Mediano.

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Interior de la ermita de la Virgen de la Peña.


Ermita de la Virgen de la Peña.
Con 500 años de historia sobre esta atalaya, es la más jóven de las tres ermitas. En su fachada se ve una portada abierta en arco de medio punto compuesto por dovelas que da paso a una nave única cubierta por bóveda de medio cañón fabricada con estrechas lajas y remate con cabecera plana. Hoy en día, podemos disfrutar de este templo gracias a la restauración practicada en 1995.

En el paseo nos acompañarán las cabras y las vacas hasta volver a entrar de nuevo en el pueblo de Tella. Callejones estrechos que se retuercen en la misma fuente de la población, empinando el caminar hasta llegar de nuevo a la Iglesia. Una oficina de información nos mostrará el museo del Oso de cuando habitaba en ciertas cuevas, y nos contará sencillos cuentos y leyendas de dichos y diretes de brujas con embrujos, en estas sencillas tierras-altas del Pirineo central aragonés.

Terminada la visita, y haciendo un alto en el camino, podremos acercarnos al Dolmen de Tella que lo tenemos junto a la misma carretera antes de llegar a la población. Un curioso enclave sepulcral que utilizaron los pueblos ancestros que poblaban estos lugares, merece una reflexión.

Interesante acercarnos por una pista bien acondicionada y asfaltada al pueblito de Rebilla; pasando por aldea de Atinzué, Lamiana para llegar a un manojo de casas en pleno ambiente alpino.






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Sencilla presentación del pueblo de Rebilla,
desde la carretera que nos acerca y termina allí. Los senderos continúan...


Las cuatro casas que se han acondicionado en el pueblo de Rebilla hace que renazca la vida en estas aldeas que se fueron deshabitando en estas últimas décadas. Arreglos urbanos dan al sencillo poblado un aire que quiere revivir, pese a su silencio en invierno, que resulta ser residencial cuando viene el buen tiempo. El pastor de ovejas es el único que se mantiene presente todo el año.

Rebilla ha resultado ser un lugar especial, donde la Fundación Guipaetus ha establecido "una acomodada residencia para sus trabajos con una especie demasiados años en estado crítico, y que no parece que termine por fin en repuntar".

A la entrada queda el esqueleto de hormigón de lo que pretendía ser una iniciativa pretendía la construcción de un albergue de montaña, que quedó paralizado finalmente por no habérseles facilitado desde el Ayuntamiento de Lafortunada, el correspondiente permiso de obras. Son los restos de una batalla política que dejó un panorama triste en tan bello lugar.

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Miradores de Escuaín.
Una ruta que nos podrá llevar algo más de una hora, que nos acercará a los miradores sobre las "Gargantas de Escuaín". Un paseo sencillo de escasa dificultad que nos mostrará los cortados rocosos donde viven quebrantahuesos, alimoches, buitres leonados y chovas piquirojas. (estas últimas -las Pyrrbocorax pyrrbocorax- realizan vuelos acrobáticos, descendiendo con las alas plegadas y ascendiendo de nuevo formando un amplio arco e incluso rodando sobre su dorso. Todo un circo de piruetas que terminarán entrando como un rayo en cualquiera de las oquedades en las altas paredes donde dormitan).

Al Quebrantahuesos en ese punto será muy difícil no verlo, ya que los comederos para estos buitres que mantienen en el interior del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, se encuentran muy cerca. Un día a la semana el guarderío del parque, les aporta alimentación.

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El sufrido pueblo de Escuaín. (1 habitante)
Los fríos, las nieves y los hielos se apoderan meses de estas casas,
en medio de un todo en verano y de una nada en los crudos inviernos.


Aquí escondido bajo los imponentes roquedos, aún se encuentran los restos de lo que posiblemente cuenta la historia que fué un monasterio, un santuario rupestre o una ermita con orígenes del s.XI, donde San Lorenzo (San Lorién) de Revilla se instaló apartado de la sociedad, y donde aparecen leyendas que cuentan de caballeros del Temple, que se refugiaron entre sus paredes, huyendo de la persecución de los reyes de aquella época. La elección del lugar por su orientación especial de la cabecera del templo, hacia el Este, da lugar a pensar que se trata de una construcción religiosa-cristiana de la época medieval.

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Aparecen gravados sobre una de las paredes y las formas de los muros, dan un aire medieval a tan escondido lugar. Es la particularidad principal de este enclave religioso. Quizá comenzaron a escribirse en el siglo XVI. Posteriomente se siguieron marcando incisiones en la roca hasta bien entrado el s.XIX, como demuestran las fechas que acotan las figuras.

Estos gravados forman un repertorio ordenado de imágenes. Se trata de elementos sueltos y dispersos. Algunos de ellos son fácilmente interpretables como las cruces, las siluetas humanas y las cifras que indican diferentes años (1561, 1650, 1857...). Sin embargo otros trazados siguen constituyendo un misterio. Varios autores coinciden en calificarlos como manifestaciones populares de carácter religioso (acciones de gracias o rogativas a la divinidad) probablemente ejecutadas espontáneamente por pastores o romeros. Algunos estudiosos ven en estos gravados todo un programa místico-esotérico e incluso un estudio estelar y cosmográfico de inscripciones de época medieval, atribuidas incluso a posibles seguidores de la Orden del Temple.

En estas zonas escondidas del Pirineo, en abrigos, cuevas, fuentes de montaña siempre fueron lugares perfectos para expresar la espiritualidad del ser humano, donde se instalaron finalmente lugares de culto y meditación, como la espelunca de San Victorián en la Peña Montañesa, San Úrbez de Añisclo, San Antón de Torla, San Visorio de Labuerda, Cueva-iglesieta de Bergua y como aquí, bajo unos grandes peñascos sobre las húmedas frías paredes del río Yaga que navega en las profundidades de estos abismos.
Son lugares que posteriormente se han convertido en motivo de romerías y tradiciones.

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Unos miradores sobre la verticalidad del río Yaga,
sobre el barranco de Angonés por donde descienden las aguas
del Circo de la Sarra, en las cercanías de donde manan las aguas
del "Complejo Subterráneo del Sistema Badalona", nombre dedicado
al Grupo de Espeleología de Badalona que exploró el complejo
kárstico de este laberinto de aguas que se filtran en los confines
de la Sierra de Rebilla, a 2.500 metros de altitud.


* Imágenes del interior del Complejo de las Fuentes de Escuaín... (Enlace a vídeo...)

Libros relacionados que os recomendamos efusívamente:

* Ordesa y Monte Perdido. Un Parque Nacional con historia.
En su 90 aniversario.
Editado por Prames, 2009. A través del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.

* Refugio de Goriz. (Huesca 2008)
Accesos, excursiones, ascensiones, travesias invernales.
De Angel Morató Sanfélix, Marieta Gil Alonso y Aitor Ansuategui.
(Ángel es guarda en el refugio de Pineta)

* Guía Alpina de excursiones, ascensiones y travesías.
Parque Nacional Ordesa y Monte Perdido. 2009.
Por Marta Montmany Ollé.
40 itinerários, excursiones y mapas con descripciones con unas estupendas fotografías.
Mapas a parte, también publicados a escala 1:40.000 y 1:60.000

* Rutas en BTT por el Pirineo aragonés.
Entorno del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Editorial Alpina. Edición marzo 2009.
De Ángel Chéliz Pérez y Oriol Morgades Morer.
Adjunta mapa tradicional, mapa digital y tracks GPS.
info@editorialalpina.es

Rutas que parten desde la población de Tella.
Entre los varios Senderos de Gran Recorrido que atraviesan esta comarca histórica se encuetra el GR-19, numeración que recibe el conglomerado de sendas y caminos balizados reunidos bajo la marca de Senderos del Sobrarbe, y el GR-15 o llamada también Senda Pirenaica.
Ambos itinerarios se dan cita en Tella, además de una derivación del GR-19 y de dos Pequeños Recorridos procedentes del Hospital de Tella y Bielsa, respectivamente. Todos ellos hacen de esta población una verdadera encrucijada de caminos.
El Camino del Canal a Bielsa desde Tella fue realizado de forma manual en 1920 por cientos de obreros que trabajaron en el complejo hidroeléctrico del Cinca. Es una obra faraónica, vertiginosa y espectacular, rodeada por un espléndido decorado natural, que la convierte en uno de los recorridos posiblemente con mayor atractivo y potencial senderista de todo Aragón.






Más reportajes relacionados, desde Ibérica 2000:

* Desde el Valle de Pineta... (Enlaces...)
* Senderos: Desde Pineta a Tella, por el canal.
* Monte Perdido. Sus historias nos envuelven...
* Ordesa: una durísima vida en las alturas.
* Marta Montmany, una montañera de toda la vida... en Ordesa.
* Cascadas de hielo en la frontera.
* La Mariposa Maculinea arion, en Ordesa...
* Ordesa: lo que no te podías ni imaginar. (Huesca)
* Parque Nacional de Ordesa: Clima y paisaje...
* Bestué. El entorno del Valle de Ordesa...
* Flora del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
* Por los entornos del río Cinca, en Pineta.
* Refugio de Pineta
* Al Cañón de Añisclo

>> Autor: Redac.Ibérica2000 (20/03/2010)
>> Fuente: Recopilaciones de Ibérica 2000, en el Pirineo.


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