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LAGUNAS DE GALLOCANTA, LA ZAIDA Y GUIALGUERRO.
Desde el Jiloca hacia tierras de Calatayud. Zaragoza.

Es una tierra algo rara para algunos residentes, que no comprenden, que no entienden; un lugar donde los locos amantes de las aves se únen y reúnen. Lugares extraños donde se montan fiestas y jolgorios para recibir a las grullas y para despedirlas, donde los campos se llenan de individuos con telescopios y prismáticos para ver, si te fijas bien, unos campeonatos de liga ¿ornito qué?.







Calamocha es una ciudad donde los buitres forman parte de sus cielos gran parte del año. Utilizan las corrientes de aire caliente que se forman sobre la población para ascender y tomar altura. Son las térmicas que emplean inteligentemente para volar sin esfuerzo y recorrer así grandes distancias oscultando el territorio en busca de cadáveres ganaderos.
Desde mi ventana, donde me alojo, puedo contemplar su majestuoso vuelo entre aleteos lentos, que se pierden en el cielo dando rodeos.







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(Imágenes de Ibérica 2000. Marzo-Abril 2009)
Entramos a Berrueco (a 6 Km. de Tornos) y nos encaramamos a las sencillas paredes de lo que hoy queda, de lo que fue su castillo en época celtíbera y musulmana.

Es una tierra algo rara para algunos residentes, que no comprenden, que no entienden; un lugar donde los amantes de las aves se unen y reúnen, donde se plagan los caminos de individuos curiosos en busca de nuevas especies que no están desde donde vienen. Lugares extraños donde se montan fiestas y jolgorios para recibir a las grullas y para despedirlas, donde los campos se llenan de gentes con telescopios, prismáticos y cachivaches para ver, si te fijas bien, unos campeonatos de liga ¿ornito qué?.

Son lugares de ensueño, donde los campos recobran sus colores y las puestas de Sol que se esconden por las parameras de Molina, te hablan, te cuentan susurrando, te fascinan… mientras se apaga el día.







Utilizamos Calamocha como punto de referencia para acceder a Gallocanta por Tornos (13 Km.) Y empezamos nuestras andanzas por esta inmensa cuenca.
A 23 Km. de Daroca y a 108 Km. de Zaragoza.

Entramos a Berrueco (a 6 Km. de Tornos) y nos encaramamos a las sencillas paredes de lo que hoy queda, de lo que fue su castillo en época celtíbera y musulmana. Que tuvo gran importancia estratégica en la defensa de la Daroca cristiana, frente a los musulmanes a lo largo del siglo XII. En aquellos tiempos, frontera con los territorios de al-Andalus de Valencia, de Cuenca y de Molina. Del siglo XIV y XV datan las fortificaciones de poblaciones limítrofes como la de Tornos, Santed y Cubel.

Los primeros asentamientos humanos en estas tierras se remontan a la época celtibérica, según lo atestiguan los yacimientos arqueológicos próximos, como el del Castellar, aquí mismo en el término municipal, pero la época del Medievo fue el momento más valioso de su patrimonio histórico.








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En este alto de Berrueco, tenemos un buen mirador para hacernos una idea de todo lo que nos contempla. La extensa planicie que se extiende hacia el valle del Jiloca desde Gallocanta nos sorprende y no nos deja de fascinar por las colosales dimensiones. La vista se nos escapa. Estamos a unos 1000 metros de altitud con sierras en el entorno que en ocasiones alcanzan los 1400 metros sobre el nivel del mar.

La planicie de Gallocanta se eleva por encima del valle del Jiloca, del río Piedra y Ortiz, abarcando una superficie de unos 540 kilómetros cuadrados, compartiendo tierras con las provincias de Zaragoza, Teruel y Guadalajara.

Diversos, diminutos pero curiosos pueblos son localizados en esta cuenca ribereña cerrada, que no tiene salida al mar (cuenca endorreica): Gallocanta, Berrueco, Las Cuerlas, Santed, Used, Cubel y Torralba de los Frailes en la provincia de Zaragoza, Bello, Tornos, Odón, Torralba de los Sisones y Blancas en Teruel, y El Pedregal, Setiles, El Pobo de Dueñas y La Yunta en Guadalajara. Cada uno tiene su especial curiosidad y un curioso atractivo. Solo las noches veraniegas, invitan al paseo, a callejear y a entablar tertulia con sus gentes.

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Uno de los itinerarios para los amantes de la observación de las aves es acercarse a la laguna de la Zaida y a la laguna de Guialguerro. (Ver fotos más abajo...)

La cuenca alcanza su zona más alta en la umbría de Marajosa en Setiles con 1482 mts, y la más baja en la cubeta de la laguna a unos 995 mts.







Aparecen dos hipótesis de la formación de esta gran cuenca endorreica, que merece las añadamos aquí:

1. Unos la atribuyen a fenómenos tectónicos, a hundimientos de fallas que posteriormente fue rellenado de sedimentos y resultado de la red hidrográfica que ha dado forma a este paisaje.
2. Y por otra parte, hay quien defiende que es causa de disolución del sustrato carbonatado o del territorio calcáreo (karst). Posiblemente fue un gran polje (hace aprox. unos 2 millones de años) que se iría erosionando. Y en esa infiltración de las aguas fueron formándose, dolinas que taponadas por arenas y arcillas, hoy conforman el suelo impermeable de las lagunas.

Los arroyos que desembocan en las numerosas lagunas, son en su mayoría estacionales, por lo que se nutren de la escorrentía superficial y flujos subterráneos, que dependen exclusivamente de las precipitaciones. Debido a las variaciones en las precipitaciones, se desencadenan cambios importantes en las características físicas, químicas y biológicas. La salinidad puede variar desde 15 hasta 600 g/litro. Esto implica una concentración de sales en sus aguas, 15 veces superior a la existente en el mar.

La profundidad máxima de la Laguna principal, la de Gallocanta, es de unos dos metros en los años más lluviosos y se puede desecar completamente en años muy secos, sobre todo en la época estival. El tamaño es impresionante para la vista, 8 Km. x 2,5 Km. de anchura, lo que la convierte en la laguna salada más grande de Europa.

Los navajos, son pequeñas lagunas o balsas que conforman los entornos de este extenso territorio, que son utilizados normalmente como abrevaderos para el ganado. Existen unos 30 alrededor de la laguna de Gallocanta. Y entre ellas visitaremos la de La Zaida (en Used), la de Guialguerro y la de Carabelas (Torralba de los Sisones).

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Laguna de Guialguerro, a primeras horas de la mañana.
Esta a 1,5 Km. apartada de la carretera, por lo que la tranquilidad de lugar está a buen recaudo.









¿Por qué el agua de la Laguna de Gallocanta es salada, cuando todas las fuentes y manantiales que la alimentan son dulces?

Antiguamente hubieron numerosas creencias, entre ellas, incluso que la salubridad era debido a los numerosos excrementos que aportaban las aves.

Ocupando el fondo de la cuenca nos encontramos con areniscas, calizas y yesos del triásico superior, una unidad geológica que imprime el carácter salino de la laguna. La disolución de estas rocas, hacen que el agua se vuelva salina. No existen peces. Únicamente se han adaptado microorganismos y bacterias, y ello ha condicionado el desarrollo de una flora en sus márgenes, ocupados por prados salinos.

En la Edad Media la sal de Gallocanta era explotada por concesiones reales. A partir del siglo XVI casi toda la sal se extraía de Ojos Negros.
* Las salinas reales en el término municipal de Ojos Negros... (http://www.iberica2000.org/Es/Articulo.asp?Id=3961) (Enlace...)

La media anual de precipitaciones oscila entre 400 y 500 mlm.
Los inviernos superan los 100 días de helada al año. Y las temperaturas pueden llegar hasta los -15º o -20º C.

El clima es del tipo Mediterráneo continental. Las primaveras y los otoños suelen ser aquí cortos, con temperaturas suaves aunque con acentuadas diferencias entre el día y la noche.

El verano es muy caluroso por lo normal, aunque con noches muy frescas y con fuertes contrastes térmicos. Para conocer y comprender las características de esta zona es recomendable visitarla en distintas estaciones del año. Tanto la fauna como su flora, nos brindan espacios diferentes según la época en que vayamos.

En verano predominan los colores amarillos del cereal, que presenta sensaciones de sequedad, de secarral en zona árida. Sólo tenemos los verdes de los pinares, de los entornos de manantiales y acequias acompañados de carrizales y pastizales.

Sólo las noches y las madrugadas veraniegas invitan a salir de paseo y a callejear por los pueblos, para sentarse en las aceras con sus gentes mientras cuentan mitos, leyendas, de hierbas, curiosidades sorprendentes de los turistas, de bromas, de chistes... cuando aparece el sol de media-tarde, los más mayores salen a solearse, a sentarse en los bancos junto a la carretera para ver quien pasa, quien les saluda y quien se para a hablar con ellos. Demasiada paz, demasiada tranquilidad dicen...

Las tormentas en verano son más frecuentes produciéndose sobre todo de mayo a septiembre. En verano sobre la laguna si esta seca, se forman los falsos espejismos de agua, cuando son las capas salinas las que brillan por el Sol.

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En Laguna de Guialguerro, las fochas son habitantes comunes, pero nos sorprenderán los somomurjos cuellinegros y los zampullines.

La fauna en verano:

Podemos disfrutar de la Culebrera europea, del Aguilucho cenizo, del Águila calzada, del Alcotán, de las Avutardas (de julio a octubre) que deambulan en pequeños grupos y bien dispersas junto a las aguas. Para estas últimas, el cultivo de barbechos, de veza y pipirigallo ofrecen refugio y alimento.

La Codorniz, la Tórtola común, el Cuco, el Críalo son especies comunes que podemos encontrarnos.

El Chotacabras gris es más peculiar para los visitantes que suben del sur de España, donde tienen a la otra especie, al Chotacabras pardo. Es de un vuelo rápido con alas largas y puntiagudas que aparece al anochecer, con rápidos bandazos como un misil detrás especialmente de polillas y mariposas nocturnas que caza al vuelo. Podemos sorprenderlo posado en la carretera o en los caminos con los ojos rojos, reflejando la luz de los focos de nuestro vehículo. Pasa gran parte de su tiempo posado en el suelo, posiblemente arropado por el calor que desprende la tierra o el asfalto. Un ave rara como curiosa que nos llega del África para pasar los meses de calor. A mediados de septiembre-octubre abandona estas latitudes para volver a las sábanas africanas.

Aviones, vencejos y golondrinas acompañan la vida veraniega y el bullicio de estos núcleos urbanos.

La Abubilla engalana los paisajes con su vuelo de mariposa y los mochuelos ojean expectantes desde los muretes o desde los montones de piedra dándose magníficos baños calentitos al Sol, esperando impacientes la llegada de la tarde. Al oscurecer, los autillos enflautillan el ambiente con notas sueltas y delicadas vigilando desde cualquier posadero en un árbol.

En los sotos arbolados, los diminutos e insaciables mosquiteros que no paran, los ensordecedores carriceros con sus conciertos encadenados, los zarceros y la escurridiza Oropéndola (del tamaño de un mirlo), muy difícil de sorprender pese a su plumaje amarillo canario.

Si el año ha sido bueno en lluvias y contiene aguas suficientes, podemos ver patos, somomurjos, zampullines, garzas, cigüeñuelas, avocetas y chorlitejos. Incluso podemos ver volar la Pagaza piconegra y el Fumarel cariblanco, aves típicamente de costas marinas y que, por un tiempo dejan los mares y los océanos para venirse a las lagunas y a su entorno.

Lo mismo sucede con las Gaviotas reidoras más acostumbrada a la vida de interior, que se alimentan y viven de la laguna y que están presentes en muladares y basureros ocasionales.

En verano y al atardecer, podríamos sorprender corzos entre el carrascal y los pinares.

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Interesante visitar el Ojo de Pardos, una laguna rodeada de un halo de misterio y de respeto; se dice que surgió tan solo en unas horas de la noche a la mañana entre unos cultivos.
Son tierras de Calatayud, apartadas de cualquier camino transitado. Sólo la ruta del Cid, atraviesa estos parajes tan solitarios.


El Otoño en Gallocanta.

Con las primeras lluvias de agosto y de septiembre, la mayoría de los campos se trabajan de nuevo y el paisaje cambia a rojizos, a grises y a ocres. Las aves nidificantes que llegaron en abril ponen fin a su estancia y se preparan para partir, reuniéndose en grupos y bandadas en los cables y postes. Las golondrinas, los abejarucos, los aviones, los vencejos.

Los pardillos, los trigueros, los jilgueros, los verderones cubren con sus salpicados grupos los campos, encaramándose a los cardos corredores, a los borriqueros y a los gordolobos para dar vida al paisaje que se apaga con la perdida de las horas de Sol. Las choperas pierden sus hojas, los rebollos y los marojos amarillean (robles). Es época de nuevos frutos, de los colores vivos de los majuelos, de los rojos de los escaramujos del rosal silvestre a conjunto con las moras rojas y negras de la zarzamora.

En las primeras semanas de octubre ya llegan las grullas (algunos ejemplares quedan aquí todo el año), anades, fochas y garcetas; y las puestas de Sol adquieren otro aspecto con la llegada de los fríos vientos del Cierzo y de cielos despejados.

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Otro itinerario muy interesante, es acercarse al pueblo de Pardos.
Una aldea deshabitada desde 1970 y que nos introduce en el mundo rural más duro y apartado de aquella época de la postguerra,
de hambre y de pobreza, que no sobrevivió a los mejores momentos de la actualidad.


Los inviernos en Gallocanta.

Hablando con sus gentes, nos dicen que son muy largos y muy duros. Noches frías y cielos despejados carentes de viento. Días tras días se despiertan las mañanas con el termómetro bajo cero. Despertares blanquecinos por la escarcha, de bruma, de hielo y de vaho.

Los gorriones, los estorninos, las lavanderas, los cuervos, las cornejas, las grajillas son los paseantes de estos campos. Los cernícalos, los ratoneros se sitúan estratégicamente sobre los postes y junto a las carreteras más transitadas, en busca de presas o de comida fácil atropellada por el tráfico en el asfalto, como anfibios, reptiles y pequeños mamíferos.

Es ahora en el invierno cuando llegan de forma masiva las aves acuáticas, los anades, los porrones, los patos cuchara sobre todo a la laguna de Guialguerro. Los prismáticos no son suficientes y es necesario pasar a los catalejos y telescopios terrestres para ver los detalles y poder diferenciar más a las especies.

Algunas rarezas que podemos encontrar -en paso a otras latitudes-:
Garcetas, cigüeñas negras, cormoranes, cisnes y algunos limícolas.

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Hoy en Pardos existen sólo los restos de la ermita de Sta. Catalina sobre el cerro. Entre las ruinas de lo que fue un día la población, resiste la Iglesia de Ntra. Sra. De la Asunción construida en adobe. Las paredes que quedan en pie, temblorosas, se derriten, se desploman en medio del abandono y la dejadez del tiempo.

La vegetación se ordena dependiendo de su proximidad a la Laguna de Gallocanta.

Las laderas más soleadas de los montes que la circundan están pobladas de carrascas, y las zonas de umbría de quejigos y rebollos (roble).

Descendiendo en altitud encontramos los campos dedicados al cereal, especialmente al trigo, a la cebada y raramente alguna tabla a la patata. Con grupos reducidos de choperas que arropan las surgencias naturales de agua, dando al paisaje un atractivo que lo hace tan especial. El cultivo del azafrán, que fue hace no muchos años una fuente económica para muchas familias, va perdiendo presencia en la zona cediendo espacio a otros productos más rentables.

La concentración salina del terreno que colmata la cuenca de la laguna hace que solo sobrevivan plantas halófilas. Así encontramos los prados salinos cubiertos por Puccinellia pungens, que es endémica de este ambiente. En las orillas arenosas encontraremos colonias de distintos tipos de salicornias alternando con el junco. Si existen manantiales que aportan caudal menos salino a la laguna, encontramos en sus orillas el carrizo y la espadaña.

Sumergidas en las aguas encontramos densas praderas dominadas por dos especies de algas, Lamprothamnium papulosum y Chara galoides.

Los molinos de las que quisieran ser renovables, se alzan amenazantes sobre este paisaje desde la frontera con Guadalajara, crucificando los montes de Sierra Menera y de Calderero, como falsos profetas que quieren acercarse a una Naturaleza no renovable, suficientemente ya saqueada y vapuleada, prometiendo una falsa energía que encarece las facturas y no resultando rentable ni para el consumidor ni para un mercado hoy aún poco informado.


Gallocanta en primavera.

Hay años y años, más fríos. Algunos se extienden más allá del mes de abril y mayo. Es la época de emparejarse la perdiz roja en los montes de la cuenca. Es el momento más lluvioso de toda la anualidad. Debido a los frentes fríos del Moncayo y la llegada del calor, se forman en esta época tormentas repentinas, lluvias abundantes y continuadas. Es entonces cuando el color verde inunda los ojos de cada mirada que puede saborear y disfrutar este paisaje.

Los nuevos brotes en los robles, arrojan a la tierra las viejas y secas hojas de la primavera anterior si es que los vientos del cierzo han dejado alguna hoja aún colocada, y los calores empujan por hacer salir la nueva vida de su madera.

Cuando sube el nivel de la laguna las aves acuáticas empiezan a formar sus nidos y a poner los huevos en ellos, entre los campos de cultivo, en las rastrojeras y en los ribazos, no demasiado lejos de las aguas. Son los porrones, los anades reales, el friso los primeros protagonistas de esta bella historia.

Aparecen de paso para criar en latitudes más al norte los chorlitejos, las agujas, los correlimos, los archibeles, los zarapitos y combatientes, etc.

Es en mayo cuando los trigueros, las calandrias, las alondras, las cogujadas, los gorriones chillones se encaraman a cualquier montículo, a cualquier muro o peirón, a cualquier tejado de las viejas parideras que se despliegan en todo el panorama. Otean, vigilan, oscultan sin moverse ni inmutarse a veces por el paso de los vehículos a pedaleo o a motor. Nos miran de reojo sin dejar de controlar los competidores galanteos a sus hembras o la ubicación de sus nidos. Los campos de cereal son un jolgorio de idas y venidas, de cantantes conquistadores, de coplas y letritas que le dan la nota final a este concierto de música perfectamente armonizada que nos envuelve y arrastra. Aún no te has ido, y ya estas deseando regresar a estos parajes. Ahora uno puede entender donde está el secreto de tanto ornitólogo suelto.

En las parameras que se extienden hacia el infinito, que se emborronan a lo lejos, aparecen desperdigadas las collalbas -las grises y las rubias-, las bisbitas campestres y algunos alcaravanes pueden hacerse volar en cada uno de nuestros pasos. En las aguas los zampullines cuellinegros, el chico y los majestuosos somomurjos lavancos. Los aguiluchos laguneros danzan sobre los cañizos, mariposeando dan notas románticas al lienzo.

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Es muy triste la subida a Pardos entre un panorama desolador, pero por disfrutar los colores del paisaje merece la pena haber llegado hasta estos rincones olvidados, sobre todo en primavera cuando el Sol aún no aprieta, donde todo se llena de vida y de alegres despertares.






* Para los que valoráis los sabores de los productos de cada tierra que recorréis, el Grupo de Alimentación Aragónia en la misma ciudad de Calamocha -ofrece el detalle a los que los visitéis-, el degustar gratuitamente el jamón y el embutido que elaboran.
¿Dónde se encuentran?... (Pincha en este enlace que te recomendamos...)


Unas curiosidades interesantes sobre la trayectoria de conservación natural del entorno de Gallocanta:

En 1790 se comentaba que la laguna, como zona húmeda era causa de difusión de enfermedades y era vista como un mal que había que eliminar, para humanos y para animales. Las aves en la zona se veían como que se comían en grano y sus excrementos contaminaban las aguas. A finales del s. XVIII se quería desecar la laguna construyendo un canal de desagüe hacia el río Jiloca; esto ampliaría la superficie para cultivar cereal.

Debemos esperar para el año 1972 cuando se declara la laguna "Zona de Caza Controlada". En 1985 se amplió al declararse "Refugio Nacional de Caza". En 1987 se declara ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y es propuesta como zona LIC (Lugar de Interés Comunitario) para formar parte en un futuro de la "Red Natura 2000".
En 1994 fue incluida en "la Lista de Humedales de Importancia Internacional" en aplicación del Convenio Ramsar.
En 1995 se eliminan las referencias para la caza y es considerada "Refugio de Fauna Silvestre".
A finales de 2005 se aprobó el "Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de la Zona de Especial Protección para las Aves Laguna de Gallocanta".

Este espacio natural siempre ha sido fuente de controversias entre los agricultores, administración y conservacionistas, debidos en parte a la extracción del agua y a la roturación de los prados salinos. La acción del hombre estaba provocando la desaparición de lagunas y navajos, la contaminación del acuífero y la alteración de las aguas por los nitratos de origen agrario o la regresión de la vegetación sumergida o del perímetro lagunar.

Existen toda una serie de construcciones que salpican el paisaje de forma muy simpática que eliminan la monotonía, pero es triste descubrir, que la mayoría están abandonadas y están siendo aprovechadas por la fauna como refugios accidentales, escondiéndose entre sus muros. Para los ornitólogos, constituyen oportunos haids formando ya parte de un paisaje nada extraño, que sirven hábilmente para ver y no ser vistos.

Otras construcciones raras, estrechas, altas, algunas con tejado escalonado y agujeros en sus paredes, colocadas aisladamente entre los campos y algunas a los pies de los montes, son palomares. Donde se criaban y algunos aún crían pichones, que eran utilizados como complemento alimenticio en la dieta familiar, prácticamente en todos los pueblos de la zona de Gallocanta y del valle del Jiloca. El guano de la paloma era excelente abono para las huertas. Destacan por su belleza los de Bello, Tornos y Las Cuerlas.

Los pozos y aljibes en la zona son captadores de agua. Las capas freáticas no están profundas por lo que los pozos son sencillos, poco profundos. Se ubicaban en pequeñas ramblas que se utilizaban para la recogida de las aguas al llover.

Los huertos localizados en las proximidades de todas estas poblaciones suponían una fuente de alimentos de primer orden en tiempos anteriores, patadas, cebollas, ajos, habas, lechugas, acelgas, espinacas, etc. Hoy son las personas mayores, jubiladas, las que los cultivan como dedicación en tiempo de ocio, bien aprovechado.

Los peirones sorprenden hasta al visitante más despistado.

Son pequeños monumentos a modo de pilares o columnas situados sobre unas gradas de piedra que suelen tener 2 ó 3 escalones con una pequeña hornacina que presenta la imagen de uno o varios Santos, rematados algunos arriba con una cruz de hierro. Instalados en las encrucijadas de caminos o en lugares constituyendo elementos de referencia, orientativos por su ubicación. Levantados por particulares en señal de gratitud o en conmemoración de un hecho dramático, como la muerte de alguna persona en accidente. Sencillas construcciones de arquitectura popular, realizados en mampostería o en ladrillo, existiendo algunos en sillería que sin duda fueron realizados por maestros canteros. Ejemplos a destacar entre los tantos que aparecen en el Jiloca, destacaremos el de San Antón de Tornos, en la plaza de la localidad, realizado con sillería bicroma con elementos ornamentales barrocos.

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Hoces del curso alto del Río Piedra, en Torralba de los Frailes. Monumentos de piedra que se mantienen erectos como verdaderos guardianes de este territorio.

Lugares cercanos que merece visitar.

Por ejemplo es el mirador de Berrueco en su castillo, la fuente construida en 1602. También la Fuente de los Haces en este término municipal, un lugar apartado y cubierto de vegetación, de sombras durante las horas más calurosas que te acerca a las aguas para poder espiar cómodamente frente a los claros que se abren en todo el entorno e impiden pasar desapercibidos.

La ermita de la Virgen de los Olmos, en Tornos.

También hay que acercarse al altozano donde se encuentra otra ermita, la de Nuestra Sra. Del Buen Acuerdo frente a la población de Gallocanta, instalada en un altozano, bien visible y desde donde podemos pernoctar si vamos en autocaravana.

Toda una ruta circular por pista de tierra recorre toda la zona del lagunazo, en la que se encuentran torres de madera que te elevan estratégicamente y ofrecen más perspectivas para la observación. Poseen recintos cerrados tras los cristales para hacer frente a las horas en días de frío o viento.

Desplazarse a Torralba de los Sisones, a 5 Km. de Bello nos ofrecerá otras panorámicas de esta cuenca desde el alto de lo que fue su castillo. Una visita a su iglesia es interesante si la encontramos abierta.

Los peces en Gallocanta.

En la cuenca no es común encontrarse medios acuáticos con peces; la mayor parte son arroyos con cursos efímeros que no permiten la supervivencia. Hay quién cita especies como la madrilla, la bermejuela e incluso el barbo, que podrían vivir en algunos cursos que desembocan en la laguna, como el arroyo de Santed. En la laguna de Guialguerro y Carabejas se han localizado algunas especies como la carpa y la tenca propias de aguas remansadas. En 1673 aparecen escritos de que en Gallocanta aparecieran peces como la tenca que se criaban y daban beneficios a la localidad. A comienzos del siglo XVIII se abandonó dicha cría a causa de la sequía sucesiva durante varios años.

La fauna.

25 especies. La Jineta, la rata de agua, el lirón careto, el corzo (capreolus capreolus), el gato montés, la ratilla campesina (microtus arvalis), el tejón, el zorro y el jabalí.
...

La mejor época para la observación de las aves, podría ser a finales de otoño-invierno y principios de primavera. A veces la primavera es una estación muy corta que tiene un paso directo del invierno al caluroso verano.

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Las aguas del Río de Piedra se profundizan en el seco terreno para esculpir profundos roquedos de desniveles espectaculares que pueden alcanzar los 200 metros.





Excursiones por el entorno que te recomendamos:

* Mapa que nos facilitará el movernos por la zona... (Enlace...)

* Uno de los itinerarios para los amantes de la observación de las aves es acercarse a la Laguna de la Zaida y a la laguna de Guialguerro. Debemos ir temprano para posicionarnos antes de la salida del Sol con ropa de abrigo y de colores apagados. Por la carretera de Bello hacia Las Cuerlas y de allí, hacia Cubel. Antes de llegar a esta población, nos encontraremos con las indicaciones para desviarnos, al borde de la misma carretera. Un trayecto de líneas rectas que se estrechan en el horizonte. 10 Km. desde Las Cuerlas, disfrutando entre amplias y despejadas parameras de campos de cereal. ¡Cuidado en desviar la mirada de la calzada mientras conducimos!

* Otro itinerario es el pueblo de Pardos. Aldea deshabitada desde 1970 y que nos introduce en el mundo rural más duro y apartado de aquella época de la postguerra, de hambre y de pobreza, que no sobrevivió a mejores momentos. Esencial visitar el Ojo de Pardos, una laguna rodeada de un halo de misterio y de respeto; se dice que surgió tan solo en unas horas de la noche a la mañana entre unos cultivos. 120 Km. de ida y vuelta desde la ciudad de Calamocha. Por la carretera hacia Bello, Las Cuerlas, Cubel y Abanto. Aquí entraremos en la población y la primera calle a la izquierda nos introducirá en un camino sin asfaltar. Un peirón que dejaremos a nuestra izquierda. Y el próximo cruce de caminos, tomaremos el de la derecha para entrar en un vallecillo que se extiende. A 1,5 Km. tenemos la laguna desde donde brotan las aguas. Linderos de carrizo zigzaguean llevando aguas entre los campos labrados de cereal. Lo que queda del pueblo está ubicado en la parte de enfrente, en lo alto de un cerro asomándose tímidamente y vergonzoso. Tendremos que subir a pie. Las ruinas se resguardan bajo un espolón calizo donde se situaba un castillo musulmán y hoy existen los restos de la ermita de Sta. Catalina. La Iglesia de Ntra. Sra. De la Asunción construida de adobe como las paredes que quedan en pie, temblorosas, que se derriten, se desploman en medio del abandono y la dejadez del tiempo.

Es muy triste la subida entre un panorama desolador, pero por el paisaje, merece la pena haber llegado hasta estos rincones olvidados, sobre todo en primavera cuando el Sol aún no aprieta. Se agradece el refrescarse en la fuente principal de los "12 apóstoles" a los pies de 12 carrascas que emergen del roquedo, surgiendo agua abundante que recorre la calle principal. Barrancos de olmedas acosadas por la grafiosis, enverdecen el seco y abrupto ambiente con calles invadidas por la maleza entre escombros. La simpática ermita de San Antón, en las afueras del núcleo por la otra parte, esta restaurada desde 1994, y a la que los descendientes de los que fueron habitantes acuden cada junio en romería.

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Meandros labrados en la pura roca. Aves rupícolas sobrevuelan el paisaje, acomodadas casi al deambular de los senderistas. Son los cielos del Alimoche, -el buitre blanco que ocupa el espacio- que regresa desde África para criar en estas tierras en cada estío.
* El Impacto Humano sobre las Rapaces que construyen sus nidos en roquedos (Enlaces...)
* El paso de buitres al África.
* Andalucía y Canarias, se quedan sin alimoches
* La recogida de cadáveres animales para los ganaderos, a debate...

* La tercera ruta que os recomendamos es la visita a las Hoces del curso alto del Río Piedra, en Torralba de los Frailes. 100 Km. ida y vuelta desde Calamocha por la misma carretera, pero antes de llegar a Cubel, nos desviamos a Torralba. Las aguas se profundizan en el seco terreno para esculpir profundos roquedos de desniveles espectaculares que pueden alcanzar los 200 metros. Meandros labrados en la pura roca. Aves rupícolas sobrevuelan el paisaje, acomodadas casi al deambular de los senderistas. Son los cielos del Alimoche, -el buitre blanco- que regresa desde África para criar en estas tierras cada verano. El Buitre leonado, el Gavilán, la Garza real, las grajillas, el Búho real son habitantes perennes de estos durísimos habitads de invierno.

Las palomas torcaces, las lavanderas boyeras y los martines pescadores recorren los barrancos, cada uno desde su nicho ecológico.

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Es en las puestas de Sol cuando la tierra reposa, cuando la paz entra en verdadera calma. Cuando los seres del día se retiran en silencio y las rapaces nocturnas con los demás duendes de la noche recobran su energía y despiertan en las danzas de la noche. Ratas, ratillas, topillos empiezan las correrías arropados por la oscuridad. Es la batalla de la supervivencia natural, la ley más dura de la Naturaleza, la cruel lucha por alimentarse; la de comer y no ser comidos.

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Entre los campos de Cubel, nos sorprende una llúvia repentina. Después de la tormenta vuelve la calma, y entre los nubarrones se escapan algunos rayos de Sol que alimentan los colores, los resaltan, los hacen brillar... y hacen cambiar por completo la estampa. El Arco Iris termina presidiendo los campos de cereal y los girasoles, antes de oscurecer.

Torralba de los Frailes se localiza en el campo de Used, subcomarca de Daroca, a 7 Km. de la laguna de la Zaida y a 14 Km. de la de Gallocanta. Por la que hay senderos de tierra que invitan a pedalear en horas adecuadas, sin ruidos, sin molestias. Las fiestas aquí se celebran en honor a San Blas el 3 de Febrero. Cofradía que data desde 1.838, una de las más antiguas de la zona. La fiesta de la Virgen de la ermita de Belén se celebra el tercer domingo de Agosto.

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Los dorados se pierden en el horizonte.

Artículos que te relacionamos desde Ibérica 2000:

* En ruta a Albarracín, Valle del Jiloca y Gallocanta. (Enlaces...)
* Desde Albarracín, seguimos a Gallocanta, por el Valle del Jiloca...
* La Fuente de Cella y su contexto hidrogeológico...
* Por el valle del Jiloca, en Teruel.
* Desde Calamocha por el Poyo del Cid, a Tornos (Gallocanta)
* Desde Calamocha a Luco de Jiloca.
* A Gallocanta desde el Jiloca…
* Yacimiento arqueológico de La Caridad
* Laguna de Gallocanta.
* La estación ferroviaria de Caminreal...
* En ruta desde Ojos Negros en el Jiloca, hacia Sagunto...

* Asociación Amigos de Gallocanta... (Enlace...)

Libros que te recomendamos:
(Que tienes consultables en la biblioteca de Calamocha)
Telf. 978 731 663 - benedictogimeno@yahoo.es

* Por la Laguna de Gallocanta y Sierras del Jiloca.
Una guía para hacer rutas por las sendas y caminos de las tierras altas del Jiloca.
De Chabier de Jaime Loren.
Profesor de Biología y Geología y miembro del Centro de Estudios del Jiloca.
Editado por Prames.





* El Valle del Jiloca.
Guía de paisajes, monumentos, fiestas y servicios turísticos.
Por Emilio Benedicto Gimeno.
Chabier de Jaime Lorén.
Francisco Javier Sáenz Guallar.
Publicado por ADRI Jiloca-Gallocanta. 2005.






* Laguna de Gallocanta.
Guía general de Gallocanta y su entorno.
Coordinación: Centro de Estudios del Jiloca.
Textos de Fernando Herrero Loma.
Con la colaboración de Francisco Martín Domingo.
2006 - Comarca del Jiloca.

* Por los caminos del Jiloca y Gallocanta.
Detalle de numerosas excursiones.
De la colección: Por los caminos de Aragón.
De José Luis Acín Fanlo. 1996.
Editorial Prames.

* Guía de La Naturaleza de Gallocanta.
Coordinación de Javier Mañas y dirección de Matilde Cabrera Millet.
Editado por Prames. Diciembre 2001.
(Una completa información que nos facilita la comprensión de algunos temas específicos que van más allá de los ojos del visitante).

* Camila, la grulla viajera.
Aventuras en la laguna de Gallocanta. 1995.
Coordinado por Javier Mañas, con ilustraciones de Carlos Pardos.
Asesoria: Ricardo Serrano.

* Jiloca.
Calamocha y Monreal del Campo.
Editado por Prames 2004.
Una guía que recorre torres mudéjares, peirones, secanos luminosos, yacimientos celtíberos, plantas endémicas, productos de la tierra como el azafrán y el jamón, añadiendo preparados caseros gastronómicos. Nos adentra con curiosidades que van desde las romerías populares a las casas solariegas, pasando a degustar sin olvidarse de los buenos vinos.

* El Camino del Cid.
Textos de Juanjo Alonso, del País Aguilar. 2006.
1.950 kilómetros a través de 8 provincias siguiendo al Cid. Con mapas detallados de cada uno de los trayectos y variantes que atraviesan Gallocanta y el valle del Jiloca. Itinerarios para realizar en coche combinados con trayectos para el senderista y para la bici.

* BTT Gallocanta, Monasterio de Piedra, sierras de Huerva y Jiloca.
Por José Moreno. Publicado por Prames.SA. 1995.
23 itinerarios en bicicleta por la Comarca de Daroca y Calamocha.

>> Autor: Redac.Ibérica2000 (06/05/2009)
>> Fuente: Recopilaciones para Ibérica 2000.


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