iberica 2000.org

[Propuestas]  [En portada] [Directorio]  [Lo + nuevo]

EL TLC: ESTADOS UNIDOS TRAS LOS RECURSOS NATURALES...
Un instrumento de para esquilmar las riquezas del mundo...

La retórica y los tratados de libre comercio han devenido en instrumento de Estados Unidos para esquilmar las riquezas del mundo y especialmente las de los países en vías de desarrollo. Nada escapa su voracidad.

No solamente el comercio internacional, la inversión y la deuda externa, la imposición de políticas “nacionales” por el FMI, el Banco Mundial y sus similares, la resolución de conflictos por tribunales ajenos a las jurisdicciones autóctonas y otros mecanismos económicos similares hacen parte del arsenal para perpetrar esta expoliación. También la naturaleza es un botín codiciado por la globalización neoliberal.

(imagen omitida)


Por Efraim Colmenares Mejía.
Sociólogo de la Universidad de Antioquia. Especialista en Ingeniería Ambiental. Profesor universitario.

Este último es el tema del presente artículo, en el cual Efraim Colmenares –especialista en Ingeniería Ambiental– explica como Washington pretende valerse del TLC para profundizar su apropiación de los recursos naturales colombianos en sus diversas y riquísimas manifestaciones: medio ambiente, bosques y parques nacionales, recursos hídricos y energéticos, biodiversidad, salud y medicamentos. Deslinde.

Adelantadas las primeras rondas de negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos conviene examinar sus efectos sobre el medio ambiente, uno de los sectores en los cuales los impactos del acuerdo recaerán con mayor vigor.

Experiencias obtenidas de tratados similares muestran que el Capítulo Ambiental se limita a un listado de propósitos de exclusivo valor interpretativo, en los que la retórica del “desarrollo sostenible” es sobrepasada por la imposición de estándares que garantizan el predominio de los intereses comerciales sobre el ambiente, la salud y el trabajo. Un vistazo a los grupos de negociación, así lo muestran:

El Capítulo de Inversiones abre absolutamente todos los sectores de la economía a los inversionistas extranjeros, permitiéndoles actuar aún por encima de la legislación ambiental de cada país, lo cual puede denunciarse como una inaceptable “barrera no arancelaria“.

El Capítulo de Servicios convierte en mercancías actividades como la administración de las aguas, los parques nacionales, el saneamiento básico, los servicios domiciliarios. El concepto “Servicios ambientales” hace posible la privatización de la atmósfera, el agua, la biodiversidad.

El Capítulo de Propiedad Intelectual otorga garantías legales para la apropiación monopolística de los genes, y la producción y venta de medicamentos derivados de los recursos y conocimientos ancestrales de la población.

El Capítulo de Solución de Controversias permite a las multinacionales interponer, ante tribunales supranacionales privados y secretos, demandas millonarias contra los gobiernos firmantes por posibles obstáculos que les impidan gozar de las ganancias esperadas.

Pero si esto no bastara, la actitud del socio mayor del TLC frente a los asuntos medioambientales despierta la mayor preocupación. Estados Unidos se niega a unirse al compromiso suscrito por 123 países para prohibir el uso y producción de bombas y minas antipersonales.
* Minas Antipersonales... ¿solidaridad o hipocresía? (Enlace...)

Declaran “muerto” el Protocolo de Kyoto sobre calentamiento global y luego boicotean las negociaciones en Marruecos para revisarlo. Es la única nación que se opone al Plan Internacional Pro Energía Limpia. Rechazan el Tratado que prohíbe las Bombas Terrestres, firmado por 122 países en 1997. Le expiden carta de defunción a la Convención de Armas Biológicas y Tóxicas, ratificada por 144 naciones.

Es además una de las 13 naciones con armas nucleares que no ha ratificado el Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares, firmado por 164 países; tampoco reconoce el Convenio de Biodiversidad de 1992. Se niega a firmar el Convenio de Basilea que impide el tráfico transfronterizo de sustancias tóxicas. En 2002 aumentó en US$ 32.000 millones su enorme presupuesto militar de US$ 396.000 millones, escudado en la guerra contra el terrorismo. Ese año Bush propuso una curiosa solución para acabar con los incendios forestales: talar los árboles antes de que se quemen.

El TLC va mucho más allá de un simple acuerdo comercial, pues le impone a Colombia una legislación supranacional sobre toda su actividad económica, con normas más agresivas que las de la Organización Mundial de Comercio (OMC); una especie de Constitución Internacional irreversible, obligatoria y controlada por comités internacionales privados.

El ambiente: moderno escenario de la confrontación mundial.
Para evaluar los impactos que sobre el ambiente genera la adopción de los TLC basta examinar algunos de los sectores estratégicos:

Recursos energéticos.
América Latina y el Caribe poseen el 11% de las reservas mundiales de petróleo, el 6% de las reservas internacionales de gas natural, y carbón mineral para 288 años de explotación. La cercanía geográfica, la mayor estabilidad política y la proclividad de los gobernantes locales, en comparación con otras regiones exportadoras de petróleo como el Golfo Pérsico, la Cuenca del Mar Caspio y el África Occidental, hacen de la región una zona particularmente atractiva para las transnacionales.

El que América Latina cuente con reservas petroleras para más de 33 años, mientras que las de EE.UU. apenas alcancen para 10, propició que Norteamérica diseñara una integración energética hemisférica que le asegura el acceso adecuado y confiable de energía para el funcionamiento de sectores claves de la economía, así como para los irracionales patrones de consumo característicos de su cultura.

“En los próximos 20 años América sufrirá una importante crisis energética” afirmó el secretario de Energía, Spencer Abraham, en marzo de 2001, por lo que “si no pudiéramos sobreponernos a este desafío, quedaría amenazada la prosperidad económica de la nación, se comprometería nuestra seguridad nacional y literalmente se alteraría la forma en que llevamos nuestra vida”.

La crisis llevó a Bush a establecer una nueva estrategia anunciada en el llamado Informe Cheney, cuyo objetivo básico es asegurarse de fuentes externas adicionales de crudo pues “la seguridad energética nacional estadounidense depende del suficiente abastecimiento de energía para cimentar Estados Unidos y el crecimiento económico global… por lo que es un mandato hacer de la seguridad energética una prioridad de nuestro comercio y nuestra política exterior”.
* Ver referencia abajo (1)

En consonancia con las peticiones de Estados Unidos, el presidente Uribe Vélez promovió que los contratos con las transnacionales ya no serán de asociación sino de concesión, y que los actuales serán prorrogados a favor de los inversionistas extranjeros hasta el agotamiento de los pozos.

Tal prerrogativa permitirá que compañías como la Occidental con Caño Limón, o la Chevron Texaco con el gas de la Guajira, que vencían en 2008 y 2005 respectivamente, entren a controlar las reservas petroleras mientras que el país pierde 87 millones de dólares en valor presente neto.

Anteriormente se había aprobado que los oleoductos de Ecopetrol y sus instalaciones de almacenamiento de combustible quedarán a disposición de las transnacionales y al tiempo poner a su disposición el conocimiento geológico de las cuencas sedimentarias del país.

Es fácil prever entonces que la privatización y desregulación de los sectores energéticos nacionales planteados en los TLC, lejos de contribuir a resolver los problemas regionales, reforzarán la dependencia y vulnerabilidad de América Latina y el Caribe.

Recursos hídricos.
En buena medida la historia de las relaciones entre el hombre y el agua ha sido de conflictos por el acceso y la utilización del valioso recurso.

“Las guerras del siglo XXI serán en lucha por el agua” sentenció Ismael Serageldin, ex presidente del Banco Mundial, mientras la revista Fortune afirmaba que el agua en el siglo XXI será lo que el petróleo en el siglo XX.

En efecto, de los 1,4 miles de millones de Km3 de agua del planeta sólo 36 millones corresponden a reservas de agua dulce, pero la mayor cantidad de esta agua se concentra en el subsuelo en forma de acuíferos que representan una cantidad sesenta veces mayor de la que escurre en la superficie.

La crisis del agua se deriva de su contaminación y de que su uso se dobla cada veinte años. Treinta países sufren severa falta de agua, mil millones de personas carecen de agua limpia y se anuncia que en 2025 dos tercios de la población mundial padecerá cortes del líquido.

América Latina y el Caribe cuentan con cerca de un tercio del potencial mundial de agua dulce, algo así como 27.328 metros3 per cápita (frente a 8.838 m3 per cápita en EE.UU.), aunque casi un tercio de sus habitantes carece de acceso del agua potable.

Los ríos Amazonas, Orinoco, Sao Francisco, Paraná, Paraguay y Magdalena transportan más del 30% del agua superficial continental del mundo; con el 12% del área terrestre total y el 6% de la población, la región capta alrededor del 27% del agua lluvia del planeta, la mayor parte concentrada en las cuencas del Amazonas. A pesar de esto, varios de sus países padecen graves problemas de aridez y de contaminación del agua dulce.

El modelo de libre comercio, la OMC y los TLC consideran al agua de tres maneras:
a) como un “bien económico” comercializable.
b) como un “servicio” incluido en los acuerdos.
c) como un área de “inversión” del sector privado.
Se abre así el camino para la compra-venta y la exportación del líquido y para la privatización de este recurso natural estratégico y vital.

Con los tratados de libre comercio los gobiernos firmantes deberán demostrar que tienen razones incontrovertibles para no privatizar el agua, pues de lo contrario podrán ser sancionados por la OMC; un bien común de la humanidad convertido en mercancía de lucro, un derecho transformado en negocio especulativo en virtud de las fuerzas del mercado.
* Ver referencia abajo (2).

El analista Aurelio Suárez revela tres modalidades utilizadas por las corporaciones multinacionales (Suez, Vivendi, RWE, Nestlé, Bechtel) en un negocio estimado por el Banco mundial en US$ 800.000 millones al año para el mercado global de agua fresca, y un millón de millones de dólares para el “negocio de la administración del agua”.
* Ver referencia abajo (3).

* Tomar los servicios de agua municipal y de alcantarillado directamente, mediante la compra de las empresas existentes o con contratos de largo plazo.

* Controlar directamente las fuentes de agua, mediante compra o c1oncesiones, captándolas para agua embotellada, exportaciones de agua en bloque o para irrigación agrícola.

* Realizar contratos de gestión comercial u operativa de corto plazo, en que se captan tarifas y se paga a las localidades un arriendo o se recibe un porcentaje de desempeño.

Independiente del modelo adoptado, la provisión del servicio de agua se basa en la capacidad de pago del usuario, por lo que las comunidades empobrecidas frecuentemente acabarán por no recibir el servicio. De igual forma, puesto que para las corporaciones del agua la ley que las regula es la de la máxima ganancia, y ésta se encuentra relacionada con el incremento del consumo, el promover la conservación del recurso se convierte en una quimera.
* Ver referencia abajo (4).

Bosques.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
* Ver referencia abajo (5)
Informaba que para 1995 el bosque natural cubría un 47% del área terrestre de América Latina y el Caribe, mientras la cuenca septentrional del Amazonas y el escudo de Guayana albergaban la mayor área de bosque intacto del mundo.

De los ocho países del planeta que todavía tienen más de un 70% de la cobertura forestal original, seis se encuentran en Sudamérica y en la cuenca amazónica.

Entre 1980 y 1990 la región perdió 61 millones de hectáreas de su cobertura boscosa, registrando la mayor pérdida forestal en el mundo; entre 1990 y 2000 la cifra alcanzó 47 millones de hectáreas, la segunda pérdida después de África. En las dos últimas décadas la producción maderera en la amazonía pasó del 14 al 85% de la producción, dado el agotamiento de los bosques en otras zonas de la región.

Además de que la población empobrecida depende grandemente de los recursos del bosque para el alimento y la combustión, la mayor presión proviene de los grandes consorcios agroexportadores y madereros.
Enormes extensiones de bosques se han perdido por la explotación forestal directa y por su conversión en áreas de cultivo y pastos permanentes. A lo anterior se suma la aspersión aérea con glifosato que afecta el medio ambiente y desplaza las poblaciones hacia nuevas zonas de colonización.


El TLC con los Estados Unidos implica también que los bosques podrán privatizarse mediante el mecanismo de los “Servicios ambientales”, pues además del valor intrínseco de la madera y la celulosa, son recursos básicos para la producción de papel, fibras, chicle, látex y medicamentos, entre otros.

Los llamados “Servicios ambientales” son el paraguas conceptual para la privatización y mercantilización de recursos de la naturaleza. Dentro de este nuevo concepto, la venta del bosque como “sumidero” de carbono constituye la trampa mercantilista que los países mayormente contaminadores le han tendido a las naciones atrasadas.

Así, Estados Unidos se retira del Protocolo de Kyoto, que lo comprometía a reducir mínimamente sus emisiones de CO2, mientras le propone a los países pobres establecer una relación mercantil que elimina sus compromisos con el medio ambiente y no ataca los orígenes de la contaminación atmosférica.

Resultado de ello ha sido la promoción de la tala de árboles nativos y la siembra de especies de rápido crecimiento como eucaliptos y pinos que, además de no constituir bosques, no cumplen son su papel de “sumideros” luego del periodo de crecimiento inicial. No faltan quienes “han visto en este ‘mercado de carbono’ una oportunidad de especulación: compran estos ‘derechos de emisión’ a bajo precio en el Sur para luego revenderlos a precios mayores en el Norte”.
* Ver referencia abajo (6).

Recursos biodiversos.
América Latina y el Caribe contienen la mayor cantidad de biodiversidad del planeta sobresaliendo Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela, calificados como países megadiversos del mundo en virtud del gran número de especies y endemismos que albergan.

Exceptuando los extremos fríos como las tundras y taigas, todos los biomas del planeta están representados en la región.

Clasificado como el segundo país más biodiverso del planeta, Colombia cuenta con cifras récord: es el país más rico en vertebrados y el segundo en especies vegetales; aquí existen más especies de anfibios y de aves que en cualquier otro país del planeta; segundo país en especies de peces dulceacuícolas; tercero en especies de reptiles y mariposas; sólo tres países tienen más mamíferos que Colombia.

Sin embargo, el espectro de la crisis de la biodiversidad acompaña a la región, al punto que ésta es la segunda zona del mundo con especies de animales amenazados de extinción y que presenta tasas dramáticas de deterioro originadas en la acelerada destrucción y daño del hábitat, la sobreexplotación de los recursos, la deforestación, la introducción de especies, la contaminación química, el cambio climático.

El TLC consolida el saqueo a que históricamente ha estado sometida la zona, esta vez mediante sofisticados mecanismos del mercado que hacen palidecer la vieja Doctrina Monroe, y que se materializan en la desnacionalización de los activos naturales y en la transferencia de riqueza con el pago del servicio de la deuda externa.

Adaptando lo ya firmado en los tratados con México y con Centroamérica, el TLC implementará “corredores biológicos”
* Ver referencia abajo (7)

En los que la inversión extranjera podrá “fomentar la conservación y uso sustentable de los recursos”, eufemismo con que un selecto grupo empresarial depreda los recursos estratégicos de la biodiversidad.
* Ver referencia abajo (8).

¡Las naciones son soberanas sobre su biodiversidad! proclamó el Convenio sobre Diversidad Biológica de 1992, exhortando a los países miembros a respetar, preservar y mantener los conocimientos y prácticas de las comunidades indígenas para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad. Con todo, la ola de privatizaciones ya cubre áreas biodiversas estratégicamente importantes para el capital transnacional por ser proveedoras de servicios ambientales, como sumideros de carbono y agua, y como eventuales zonas de ecoturismo.

De tiempo atrás se reconoce que el mercado de productos provenientes de la biodiversidad es uno de los más dinámicos del mundo, al punto que –por ejemplo– para 1997 el mercado de extractos vegetales medicinales llegó a US$ 16.500 millones anuales, el de los productos naturales no maderables se estimó en US$ 60.000 millones anuales y el de drogas provenientes de plantas alcanzó los US$ 30.000 millones. (Unctad/Biotrade, 1998).

Semejante realidad exigiría el diseño de estrategias modernas, de entre las cuales dos de ellas sobresalen en la política imperial para la biodiversidad: el sistema de bioprospección y el de propiedad intelectual.

Sistema de Contratos de Bioprospección.
Fundada en la ingeniería genética, la bioprospección se concentra en los genes procedentes de especies silvestres de las zonas tropicales recolectando, seleccionando, aislando y modificando los principios activos o derivados con el fin de extraer recursos genéticos y bioquímicos generadores de productos comerciales. Además, como la diversidad biológica es inseparable del conocimiento tradicional indígena, los bioprospectores utilizan la sabiduría de las comunidades nativas para agilizar la búsqueda de nuevos compuestos explotables económicamente por las transnacionales farmacéuticas de la alimentación y de la agricultura.

Un procedimiento es que a través de ONG extranjeras o nacionales, empresas biotecnológicas adquieren Áreas Protegidas privadas, donde haciendo bioprospección puedan reclamar beneficios económicos.
* Ver referencia abajo (9).

Otro conducto es el de los Jardines Botánicos, en donde se acumulan y reproducen deliberadamente colecciones de géneros, especies y taxones potencialmente comercializables. Un tercer camino es el de los Bancos de Germoplasma, en los que los países industrializados mantienen más de 6 millones de muestras biológicas obtenidas en todo el mundo.

Sistema de Biopatentes y Propiedad Intelectual.
El Convenio sobre Diversidad Biológica definió a los recursos genéticos como parte de la soberanía nacional. Pero la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la OMC buscan eliminar los regímenes nacionales, barriendo la política de patentes como estrategia de desarrollo de las naciones pobres, intentando concentrar los recursos genéticos del mundo en manos privadas.

Los TLC con potencias hegemónicas implican que los consumidores deberán pagar precios más altos por los alimentos, medicinas y demás productos; la seguridad alimentaria y la salud dependerán cada vez más de grandes multinacionales; agricultores y ganaderos deberán cancelar elevados precios por sus insumos; se perderá el acceso a información científica y transferencia de tecnología; la biodiversidad y los conocimientos populares ligados a ella estarán bajo el dominio y control monopolístico.

Del dinamismo del negocio hablan las cifras: según Delgado, en 1990 las ganancias generadas por el cobro de patentes fue de US$ 15.000 millones, en 1998 llegaban a los US$ 100.000 millones y se estima que para el 2005 lleguen a medio billón de dólares por año.
* Ver referencia abajo (10).

Impactos ambientales del TLCAN
Con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, los dirigentes de México, Canadá y Estados Unidos anunciaron que se darían las mejores condiciones para alentar la protección y mejoramiento del ambiente, como condición para el desarrollo sostenible de las tres naciones.

No olvidaron anunciar el meollo de la cuestión: que estos objetivos jamás se convertirían en pretexto para crear distorsiones o nuevas barreras al comercio, por lo que transcurrido el tiempo, bajo el TLCAN en México la deuda ecológica y la degradación ambiental aumentan y la viabilidad del país aminora.

Estadísticas oficiales, retomadas por Oxfam Internacional, revelan que cuando habían transcurrido seis años del TLCAN la situación histórica de agotamiento de los recursos y la contaminación, aún excluyendo los sectores del transporte y la industria maquiladora, lejos de disminuir se venían acelerando, con lo que se ratifica que el crecimiento mexicano antes y después del TLCAN se basa en el agotamiento de los recursos naturales y del medio ambiente.

El costo de la degradación ambiental alcanza el 11% del PIB, cerca de US$ 36.000 millones anuales; en los tiempos del TLCAN mientras el valor del daño del capital natural creció 20%, el porcentaje destinado a su reparación disminuyó más del 50%.

Otras fuentes revelan que en zonas maquiladoras el crecimiento de la polución y los desechos químicos han incrementado los casos de hepatitis y enfermedades congénitas, el uso de plaguicidas y fertilizantes se triplicó desde 1996, en Estados como el de Guerrero las selvas se han desmontado hasta en un 60%, seis millones de campesinos han perdido sus tierras y empleo, actualmente se importan de los Estados Unidos miles de toneladas de maíz transgénico; problemas a los que se agregan los salarios inferiores al mínimo legal, las jornadas de más de 12 horas diarias, el trabajo infantil, la ausencia de seguridad social, la desnacionalización de la industria mexicana, la pérdida de empleos, el aplastamiento de su agricultura, el cierre de pequeñas y medianas industrias (pymes); en fin la gran tragedia del país azteca que muy pocos se atreven a ocultar.

Degradación ambiental en México. (1988-1999)
Ya que el TCLAN establece un régimen energético totalmente desregulado, Estados Unidos le impuso a Canadá el suministro de energía a perpetuidad; para ello se desmanteló la política de “garantía de suministro vital” que le aseguraba a los canadienses un superávit de gas natural suficiente para 25 años.

Los impuestos a las exportaciones, la evaluación de impactos ambientales y las solicitudes de licencias de exportación se eliminaron y la revocatoria de licencias aun por razones ambientales fueron prohibidas; de igual modo los precios preferenciales que se daban a los clientes nacionales se deben otorgar a los clientes estadounidenses.

Como resultado de todo esto, las exportaciones de gas natural a EE.UU. se cuadruplicaron en 10 años hasta lograr que el 55% del producido se exporte a esta nación. Con el petróleo ocurre otro tanto, puesto que de los 2,3 millones de barriles/días generados, 1,3 millones se exportan hacia Estados Unidos.

Aun cuando al iniciarse las negociaciones del TLCAN el tema del agua fue expresamente descartado, el avance del proceso condujo a que se den las situaciones anunciadas.

Ningún país puede restringir las exportaciones de agua, la prestación del servicio de acueducto en manos estatales puede ser objeto de demandas e indemnizaciones por parte de los inversionistas extranjeros alegando “oportunidades perdidas” y, puesto que ningún Estado puede discriminar a favor de su propio sector privado, una vez sea expedida una licencia de exportación de agua los inversionistas de otros países adquieren igual derecho.

La situación de los residuos sólidos no escapa al panorama anterior. Puesto que desde 1990 los grandes rellenos estadounidenses están saturados, se busca un mercado mundial de compradores de desechos sobre la base de que los costos de tratamiento de residuos tóxicos en EE.UU. llegan hasta los US$ 3.000/ton. mientras que en los países pobres los entierran sin tratar a menos de US$ 20/ton. Verdaderas mafias ligados al negocio de las basuras astutamente logran que residuos tóxicos sean clasificados como “reciclables” en los países tercermundistas para así, eludiendo la Ley de Residuos Tóxicos, despachar a sus vecinos todo tipo de elementos patógenos, metales pesados y demás tóxicos que afectan la salud y el medio ambiente.

Hoy se conoce de varias multinacionales involucradas en la construcción y manejo de incineradores en México, Centro y Sudamérica, cuya materia prima es la importación de millones de toneladas de residuos tóxicos.

En el marco de los TLC el capítulo de Inversiones es crucial; en él se establece que las controversias que surjan entre los Estados firmantes y los inversionistas extranjeros, por presuntas violaciones del derecho de propiedad, serán dirimidas por tribunales arbitrales internacionales, cuando así lo soliciten dichos inversionistas, quienes podrán exigir una compensación por cualquier acto gubernamental que afecte sus ganancias potenciales. Queda establecido que tales demandas las pueden realizar las empresas contra los Estados, pero éstos no pueden hacerlo contra las empresas.

De la biotecnología a la biopiratería.
La biotecnología actualmente abarca desde la elemental fermentación de alimentos, hasta las modernas técnicas de la ingeniería genética, los anticuerpos monoclonales y los nuevos procedimientos de cultivo de células y tejidos.

La economía mundial en buena medida se basa en productos y procesos biológicos, y desde hace varias décadas las multinacionales de la biotecnología tienen puestos sus ojos en este apetecible mercado, que tiene como fuente vital la extraordinaria variedad de formas de vida que ofrece la biodiversidad del planeta.

Cinco gigantes de la biotecnología (AstraZeneca, DuPont, Monsanto, Novartis y Aventis), mediante el mecanismo de las patentes, controlan el 60% del mercado de pesticidas, el 23% del mercado de semillas y el 100% del mercado de transgénicos.

Ligados a la biotecnología se encuentran los Derechos de Propiedad Intelectual (DPI), convertidos en una poderosa herramienta de las multinacionales para controlar los conocimientos, los recursos y la cadena alimenticia.

Un contingente de expertos al servicio de las compañías prospectan los territorios ricos en diversidad biológica buscando especies silvestres que les permitan presentar “inventos” de interés farmacológico y medicinal. “Se calcula que un 40% de las ventas mundiales de productos farmacéuticos –que en 1997 ascendían a US$ 120.000 millones– corresponden a medicamentos derivados de extractos vegetales o productos biológicos.

Se conocen unas 35.000 especies vegetales con valor medicinal, y muchas de las características de interés de estas plantas están siendo patentadas por las compañías farmacéuticas... Las 5 compañías biotecnológicas mayores del mundo controlan más del 95% de las patentes biológicas... El total de patentes sobre genes aprobadas o pendientes de tramitación ascienden ya a más de 500.000... Hay ya más de 160.000 solicitudes de patentes sobre genes o secuencias genéticas humanas”.
* Ver referencia abajo (11).

De esta forma cientos de productos de uso farmacéutico, agrícola, alimentario, forrajero, desarrollados milenariamente por campesinos e indígenas son saqueados por empresas como: Monsanto, Pioner, Pfizer, Novartis, Nestlé, Upjohn, Philip Morris, Unilever, Pepsi, Con Agra, Coca-Cola... que no dudan en cooptar laboratorios privados, ONG, institutos de investigación públicos y universidades de los países pobres para privatizar recursos de las naciones y comunidades que los cuidaron y mejoraron.

Algunos ejemplos de bioprospección promovidos a la luz de los TLC son:
* México firmó “contratos de bioprospeción” con Sandoz para extraer de la Sierra Norte de Oaxaca miles de muestras de hongos micro y macroscópicos, como posibles curas para el sida y el cáncer; permitió a la firma American Cyanamid el libre acceso a los Bancos de Información Genética del Jardín Botánico de la UNAM; desarrolló el proyecto ICBG Maya con la Universidad de Georgia y la empresa inglesa Molecular Natural Limited, buscando sustancias activas para la industria farmacéutica; firmó compromiso con la empresa Diversa, permitiéndole el libre acceso a las Áreas Naturales Protegidas con el fin de obtener organismos que viven en condiciones extremas.

* En Guatemala la Universidad de San Carlos firmó un convenio con la Universidad de Illinois, financiando tesis de grado para identificar especies endémicas y monitorear sus ciclos biológicos. Los derechos de patentar los recursos de importancia farmacéutica son de la universidad norteamericana.

* En Brasil la multinacional farmacéutica Glaxo Wellcome, en lo que se describe como el muestreo y tamizaje de productos naturales más grande de mundo, firmó un contrato por US$ 3.200.000 para investigar 30.000 compuestos de plantas, hongos y bacterias de varias regiones del país; la compañía patentará todos los productos útiles y espera aprovechar el conocimiento tradicional para obtener moléculas con potencial antibiótico, antiinflamatorio y con propiedades antifúngicas.

* En Colombia se presentaron denuncias acerca de profesionales quienes supuestamente reconocieron haber tomado muestras de indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta para la multinacional Hoffman-La Roche, simulando programas de ayuda sanitaria.

* Dentro de los cientos de casos de plagio genético se cuentan el Neem de Asia y África, la Centella asiática, el Harpadol de Sudáfrica, el Prostahelp de Camerún, el Jambul del Sudeste asiático, el Palo de Arco de Paraguay y Brasil, y la Uña de Gato del Perú.

* En alimentos 10 compañías son dueñas del 70% de las patentes del Bacillus thuringiensis (Bacteria Bt). Agracetus patentó el fríjol de soya. La Universidad de Colorado lo hizo con la Quinua boliviana. La Universidad de Wisconsin tiene la patente de la Brazzeína africana.

* En tratamientos terapéuticos la Cúrcuma (India) cuenta con patente estadounidense. La Sangre de Drago (Amazonas) por la Shaman Pharmaceuticals. La Ayahuasca (Amazonas) por la Plant Medicine Corporation. La Maca, el “viagra natural” del Perú, por la Pure World Botanicals Inc. El Rupununine del Brasil por la firma Gorinsky.

* Son conocidos los casos de patentes en animales como los de la oveja Dolly, la oveja Tracey y el oncoratón. En humanos los cordones umbilicales y los experimentos del sida en África están bastante documentados.

Bajo el pretexto de la defensa del medio ambiente, los países ricos materializan nuevos accesos a los recursos de los países atrasados. Otras expresiones, como el llamado canje de deuda externa por naturaleza, planteada por Estados Unidos en la Iniciativa para las Américas, responden a la pretensión encubierta de apropiarse de los bosques y de las zonas protegidas, explotándolos sin vigilancia en una carrera acelerada por el control de otros recursos naturales.

Por lo que se hace necesario profundizar en un movimiento ambientalista que incluya dentro de sus premisas la defensa de la soberanía de las naciones, fomente el desarrollo económico, no pronostique supuestas catástrofes producto del desarrollo tecnológico y contribuya a solucionar los inmensos problemas sociales que aquejan a la mayoría de la humanidad.

BIBLIOGRAFÍA y enlaces...:
* ALCA. Borrador del Documento Oficial. www.mincomex.gov.co

* DELGADO, Gian Carlo. “La Biopiratería y la Propiedad Intelectual como piedra angular del dominio tecnológico por y para el capital.” En La Maza: revista de política y cultura. N° 1. Año 2001. Pág. 78-83. Argentina.

* GRAIN. “Acción internacional por los recursos genéticos.” www.grain.org

* KLARE, Michael T. “La estrategia energética Bush - Cheney: procurarse el petróleo del mundo.” La Jornada, enero 26 de 2004.

* KLARE, Michael T. Guerra por los recursos. El futuro escenario del conflicto global. Ediciones Urano. Barcelona, 2003.

* PALACIO, Germán. Presentación. En: La Gallina de los Huevos de Oro. Debate sobre el concepto de Desarrollo Sostenible. Santafé de Bogotá: Cerec, Ecofondo, 1996.

* ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO. Comité de Comercio y Medio Ambiente. http:/www.wto.org

* OXFAM. Comercio con justicia para las Américas. Boston, N° 37. 2003.

* REVISTA PUENTES. Entre el Comercio y el Desarrollo Sostenible. Vol. IV, N° 3. Octubre-diciembre 2003. www.ictsd.org

* ROBLEDO, Jorge E. “Medio ambiente, economía y neoliberalismo.” En: Revista Deslinde Nº 28. Abril 2001. Págs. 58-73. Colombia.

* SALGADO, Jorge. “Ecologismo imperialista: disfraz del saqueo genético.” En: Revista Deslinde Nº 29. Septiembre 2001. Págs. 76-87. Colombia.

* SUÁREZ M., Aurelio. Crítica al ALCA: la recolonización. Ediciones Aurora. Bogotá, 2003.

Referencias:
(1) Contando tan sólo con el 2,5% de las reservas petrolíferas del mundo, EE.UU. consume el 25% del combustible global, lo que significa que el 21% de sus importaciones las debe dedicar a las importaciones petroleras.

(2) La intervención de las multinacionales no se hará esperar pues, pese al exponencial crecimiento de las inversiones privadas en el sector ( 7.900% entre 1990 y 1997), sólo abarcan el 5% del mercado mundial de servicios de agua y saneamiento básico.

(3) SUAREZ M. Aurelio. Notas de la conferencia “El ALCA y la privatización del agua”. Pereira. Congreso Nacional del Agua, marzo de 2004.

(4) Llaman la atención los múltiples proyectos de embalses y trasvases que se tienen planeados para todo Meso y Suramérica, o las denuncias sobre el Acuífero Guaraní, la mayor reserva mundial de agua dulce, localizado en parte del subsuelo de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que ya comienza a ser privatizado.

(5) PNUMA. Perspectiva del medio ambiente (2001) y Las cifras del Geo América Latina y el Caribe: Perspectivas del medio ambiente, 2003.

(6) RIBEIRO, Silvia. La trampa de los servicios ambientales. En Revista Biodiversidad, Sustento y Culturas. No. 38. Central de Impresiones limitada, Montevideo. Octubre 2003. Pág. 25.

(7) De los nueve corredores biológicos diseñados para el mundo, la zona cuenta con tres: el corredor de la Sierra de Nevada, el de América del Sur y el ya conformado corredor Mesoamericano.

(8) Diversas organizaciones vienen denunciando la existencia de instituciones y programas creados por las multinacionales bajo ropaje conservacionista. Una de ellas, la Conservation International, opera en más de 30 países de los 4 continentes, asegurando ser una ONG norteamericana ambientalista preocupada por nuestra biodiversidad global (sic), pero que en realidad usa sus considerables recursos económicos y políticos para acceder a ricas áreas de biodiversidad y ponerlas a disposición de las corporaciones transnacionales que la financian: Citigroup, Chiquita, Exxon, Móbil, Ford, Morgan, McDonalds, Sony, United Airlines, Walt Disney, entre otros. Ver: revista Biodiversidad, Sustento y Culturas No. 40.

(9) Existen cerca de 10 mil Áreas Naturales Protegidas en más de 160 países con una extensión cercana a los 650 millones de hectáreas. En América Latina por lo menos el 80% de esas áreas están habitadas por comunidades indígenas. Ver: Revista La Maza No 1, 2001.

(10) Ídem.
(11) BERMEJO, Isabel. “Patentes biotecnológicas. La OMC al servicio de las transnacionales.” Boletín Solidaridad.net

* Información completa en Deslinde.org... (Enlace...)
* Más información en Ecolombia... (Enlace...)

* Documentos colombianos de gran interés, que te recomendamos consultar... (Enlace...)

Información relacionada y alojada en Ibérica 2000, sobre Colombia:
* Atentados ecológicos en Colombia... (Enlaces...)
* América Latina, abriga a las empresas más irresponsables del mundo...
* Carta al Defensor del pueblo sobre los pesticidas agrícolas.
* Represa Urrá. "Llantos y muerte del río Sinú"

* Fundación Hemera
* Premio de Reportaje sobre Biodiversidad. Bolivia 2005.

>> Autor: silvia3942 (01/05/2005)
>> Fuente: Efraim Colmenares Mejía.


[Propuestas]  [En portada] [Directorio]  [Lo + nuevo]

(C)2001. Centro de Investigaciones y Promoción de Iniciativas para Conocer y Proteger la Naturaleza.
Telfs. Información. 653 378 661 - 693 643 736 - correo@iberica2000.org