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Recuperación del antíguo Carnaval de Riglos (Huesca)

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PRESENTE Y TRADICIÓN UNIDOS... DESDE ARAGÓN. ESPAÑA.
El pasado día 3 de marzo, la población de Riglos recuperó su antiguo Carnaval, perdido entre los avatares de nuestra Guerra Civil y su Postguerra. El fin primordial de los actos pretendió dignificar la antigua fiesta popular, conciliando la tradición y el presente.









Cuando florece en los Mallos, Riglos se viste de sus antíguas tradiciones... ¡Vivan los Carnavales!
Imágenes de Ibérica 2000. Marzo 2007.

Riglos a 24 de marzo de 2007
La idea partió de la lectura de la obra “Crónicas de un maestro oscense de antes de la guerra”, escrita por Mariano Constante Campo que, en un capítulo, relata con detalle los carnavales que se celebraron en Riglos hasta 1936.







En la fiesta, llena de desenfado y diversión, participaba todo el pueblo. Muchos hombres se vestían de mujer y las mujeres de hombres, despojándose de su personalidad cotidiana y dando suelta a su espíritu más cómico. Para no resultar conocidos, se tiznaban la cara con un corcho quemado y utilizaban caretas, poniéndose todo tipo de prendas que escondiesen y desfigurasen su cuerpo. Calaveras, esqueletos y máscaras mortuorias, acompañaban al Muerto, personaje principal de la carnavalada, en la que todo el mundo aspiraba a ser el Rey del Carnaval.


La fiesta comenzaba después de una buena lifara, acompañada de clarete y copicas de cazalla. Primero se daba la vuelta al pueblo rondando y entrando en las casas con un ramo de boj que, a modo de hisopo, se mojaba en un pozal y servía para esparcir gotas de agua sobre todo ciudadano que se dejase alcanzar.


Más tarde se danzaba en las calles al son de un violín y una guitarra, y aparecía montado en una burra el ciudadano que, escogido secretamente, realizaría el papel de Muerto al llegar la noche. Al atardecer comenzaba el baile en la Casa del Pueblo, pero antes debía llegar el Muerto, ya difunto, que con apariencia de esqueleto y rodeado de velas, era portado sobre un cañizo y acompañado en comitiva por entre quince o veinte mozos.


El séquito mortuorio entraba en el local social a oscuras, salpicando y “bendiciendo” con el boj a los presentes, mientras no faltaban niños que llorasen asustados por el espectáculo aterrador. De allí salían a la calle y, ante la expectación general, se resucitaba al muerto con un vaso de coñac o anís. En cuanto el difunto resucitaba, volvía a estallar la juerga que duraba hasta altas horas de la madrugada.









Para recuperar esta fiesta, se partió de la experiencia realizada el año anterior por el “Grupo de Teatro de Riglos” y por la actividad Arte en la Calle que, con sus profesoras Laura Tajada y Concha Acín al frente, elaboraron el guión y escenificación necesaria, incluso creando “O Buitre”, un nuevo personaje que representa la llegada de la primavera.


También otros dos disfraces fueron presentados en este carnaval: “o mozo” y “a moza” que, unidos al ya conocido de “Sebastianer”, dieron color y movimiento a la fiesta.

Con la colaboración de los jóvenes se trabajó en la recuperación del testimonio oral de quienes vivieron aquella creativa época. En el transcurso de la recopilación del antiguo carnaval, los vecinos mas mayores recordaron entre otros a personajes celebres como “as lavaderas” o “a rabosa” que esperamos recuperar en próximos carnavales.


Llegado el día y decoradas las calles y plazas para la ocasión, comenzaron los actos con gran participación de disfraces y público. Según lo previsto, después de comer juntos y disfrazarse los actores en las Nuevas Escuelas, dio comienzo el cortejo fúnebre que partió de la ermita de San Martín. Lo encabezaban, un cura que derramaba cenizas a los cuatro vientos, el obispo y un monaguillo, seguidos a paso lento por serios enterradores que portaban la figura del Muerto en un viejo cañizo. El sepelio era arropado por un cuarteto musical, compuesto por violines, violonchelo y guitarra, que desgranaba melodías de jaz y blus, creando el clima adecuado al acto.


Una parada en las Nuevas Escuelas, sirvió para se uniesen las plañideras vestidas de luto riguroso y un grupo de variopintos personajes que, recorriendo los barrios, desembocaron en la Plaza del Pueblo ante la mirada curiosa de numerosos espectadores. Se recuperaba así una tradición popular perdida hace 70 años.

Sorprendidos, los numerosos vecinos disfrutaron de una interpretación del grupo teatral simulando el final del invierno. Entre la actuación y, ante la sorpresa de las gentes, se produjo un fogonazo en un extremo de la plaza, quedando iluminada una densa humareda por la que desaparecieron los portadores con el difunto, al grito de ¡Fuera el invierno, vete ya camino del cementerio!, ¡Primavera vuelve ya!, ¡Venid niños, nazcan buitres!, ¡Viva el Carnaval!.

Murmullos y comentarios se sucedían, cuando el público presente hubo de esforzar sus ojos, para ver aparecer entre el humo al nuevo personaje creado para la ocasión, un buitre de gran tamaño que, aleteando y bailando representaba la llegada de la primavera, sustituyendo al pasado invierno ya desaparecido. La música se volvió alegre, y melodías tradicionales aragonesas y celtas animaron a los presentes.

Se continuó de ronda por el pueblo, para terminar ante una gran fogata y una cena a la brasa, realizada en el patio de las Nuevas Escuelas, en la que participó todo el que quiso. Justo entonces, un eclipse de luna dejaba su tenue influjo sobre los Mallos de Riglos y participantes en la fiesta.

Para dejar constancia visual de la fiesta, se contó con la colaboración altruista de la Asociación Campoatravés que, durante tres días y con un equipo de seis personas, grabó los preparativos y su desarrollo.

El audiovisual consiste en un documental filmado con dos cámaras DVCAM, cedidas por el Centro Joaquín Roncal Cai-ASC. Los gastos de iluminación y dietas se cubrirán gracias a la aportación de la Asoc. de Vecinos y Amigos de Riglos así como del Ayuntamiento de Las Peñas de Riglos y la Comarca Hoya de Huesca/ Plana de Uesca.

Por la importancia de las tradiciones y costumbres, como señales de identidad para todos los pueblos, esperamos consolidar en años venideros esta fiesta popular.

Más información alojada y relacionada desde Ibérica 2000, con las Peñas de Riglos:

* Embalse de la Peña. Tradiciones y entono... (Enlaces...)
* Desde Zaragoza a Canfranc, con el Canfranero...
* Mallos de Riglos. Sedimentos fósiles modelados...
* Por la ladera este de los Arañones... en Canfranc.
* Por la ladera oeste de los Arañones... en Canfranc









Un arte en la confección de tela de cáñamo y lana que se está recuperando como una valiosa tradición del Pirineo aragonés:
* Taller textil de Triste (Enlace...)

Insertado por: Redac.Ibérica2000 (31/01/2004)
Fuente/Autor: Fernando Torralba Lasheras