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LA VÍA ROMANA DEL CAPSACOSTA.
Entre el Ripollés y la Garrotxa. Girona.

Parece ser que es una ramificación secundaria de la Vía Augusta, que fue el gran eje de comunicación que unía Roma con Cádiz, cruzando los Pirineos. Es pues, un paseo a lo largo de 2000 años de historia, por un camino que reúne en tan sólo 8 Km. muchas curiosidades y encantos escondidos, que merece descubrir.







Es un camino que se ha recorrido desde tiempos remotos hasta nuestros días. En los últimos años como cañada y, anteriormente como único paso existente hacia la Vall de Camprodón (en el Ripollés) desde la Vall de Bianya (en la Garrotxa), comunicando las zonas llanas con los Pirineos.

Como llegar:
Desde Castellfollit o desde Olot, accedemos por la Vall de Bianya a Santa Pau de Seguries fijándonos en las indicaciones a Camprodón. Sant Pau Vell, es un núcleo muy sencillo perteneciente a la Comarca del Ripollés. Allí nos encontramos con una casa colonias y una iglesia que no se encuentra visitable al público.

Desde este núcleo donde podemos dejar nuestros vehículos, parte una clara indicación por la que transcurre la Vía Romana de Capsacosta. Atravesamos unos chalets modernos por carretera perfectamente asfaltada, y una primera columna nos desviará a la derecha. Aquí empieza a dibujarse el empedrado.

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(Imágenes de Ibérica 2000 - Septiembre 2009)
La ruta de 8 kms. esta adecuadamente indicada para que no nos perdamos los detalles. Esta columna nos abre el paso a las primeras piedras de la calzada desde Sant Pau Vell. Conviene ir despacio, saboreando cada piedra, cada aroma, cada planta y reflexionando en cada cartelito... escuchando los sonidos de los pájaros o de la hojarasca movida por algún corzo. El arrendajo común, será el ave más fácilmente visible en estos senderos.






La columna está provista de unos paneles informativos y de unos visores que nos indicarán los detalles de la vía, e incluso nos asomarán a descubrir los vestuarios y ropajes que podrían llevarse posiblemente en aquella época.

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Desde el principio, en el camino ya empieza a asomar el trabajado y ordenado empedrado, que asciende zig-zagueante entre robledal y pastos vallados para el ganado, en dirección a la Vall de Bianya.

Material recomendado para el recorrido:
Agua, buen calzado con calcetines, gorra y protección solar, sobre todo en la época de calor.






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Cuando los viajeros se desplazaban de un lugar a otro por las vías, disponían de indicadores de distancias: unas columnas de piedra con las millas gravadas. Para medir los recorridos los ingenieros romanos utilizaban carros provistos con este tipo de instrumentos.
El arquitecto romano Vitrubi, en su tratado de arquitectura (libro X, cap. XIV), dedicó un pequeño apartado para describir este curioso aparejo que, mediante un engranaje llevaba la contabilidad del número de vueltas que daba la rueda, y por tanto, de los miles de pasos que el carro hacía.
Según este arquitecto, 400 vueltas de la rueda del carro, equivalían a un miliar de pasos (mil pasos). Cada vez que se hacían este número de vueltas, el mecanismo dejaba caer una vuelta o piedrecita, dentro de un recinto. De esta forma marcaba una milla en el recorrido.


Longitud total del recorrido acondicionado: 8 Km.
Duración: Unas 3 horas y media.


Claras indicaciones no nos apartarán del itinerario, e irán dándonos sencillas pinceladas para comprender los detalles que los ingenieros de tan estratégico cordón de comunicación que desde Camprodón se dirige hacia más allá de Castellfollit, tuvieron que estudiar para llevar a cabo una obra tan magistral entre las comarcas de la costa hacia el interior.





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El Collet de Capsacosta es la máxima altura de la vía que alcanza los 984 m. de altitud,
y marca el linde entre las actuales comarcas del Ripollés y la Garrotxa. En la zona del Ripollés
la vegetación esta compuesta por un paisaje de fresnedas, olmedas, algunas hayas, robles,
prados de corte y pastizales, rodeándonos de extensos pinares de pino silvestre,
así como numerosas especies herbáceas como las fresas silvestres,
flores silvestres de cada temporada, arbustos como el avellano, y el boj.

Entrando a la Garrotxa aparece un cambio total del paisaje, más mediterráneo,
con una vegetación más característica de aquel ambiente: encinas, lentiscares, zarzaparrillas y madreselvas,
con un estrato herbáceo más pobre donde predomina el romero y el roldor o emborrachacabras (coriaria myrtifolia).


Son lugares donde corren libres los gamos y los corzos, e incluso podemos verlos a pleno día si caminamos con paso muy sigiloso.

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El esfuerzo que se ha realizado por descubrir la ruta del entramado boscaje, dejándola despejada al senderista, ha sido un trabajo digno de todo elogio.

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Así como el apuntalamiento de muros de contención y en la restauración de distintos tramos del empedrado, como las notas dejadas en diversos indicadores que resaltan detalles que a lo largo del recorrido podríamos pasar perfectamente desapercibidos.

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El Corobate es un aparato para diseñar nivelaciones.
Para hacer las vías, los romanos tenían que hacer las nivelaciones del territorio. Se trataba de un nivel de agua (Canalis), cortado sobre una madera (regula) que iba montada sobre una estructura. El operario lo colocaba a nivel, con la ayuda de plomadas (perpendiculum) y miraba por un extremo del nivel en dirección a una mira o señal numerada sobre un bastón vertical, situado a una distancia previamente conocida. Se trataba de ir leyendo las marcas correspondientes de la señal adecuadamente numerada. Aquellas cifras obtenidas permitían conocer los desniveles en el punto que se medía respecto a la horizontal teórica del nivel.


Existe una obra que no pasa desapercibida en la biblioteca de Olot, en la que nos hemos basado para descifrar y valorar la trascendencia que pudo tener esta vía de transmisión de cultura, de conocimientos, de viajeros, de comerciantes, de soldados, de mineros, que hoy forma parte del patrimonio histórico-artístico de Girona y de Cataluña.
* La Vía Romana del Capsacosta.
Per Josep Casas i Genover.
Publicación realizada por la Diputación de Girona. Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Museu Comarcal de La Garrotxa. 1981.
Ejemplar disponible en la biblioteca de Olot.

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Las distancias medidas en pasos.
Según los itinerarios gravados en un vaso de plata encontrado en Vicarello (Italia) donde están gravados los nombres de todas las ciudades de este recorrido de la Vía Augusta, entre el Pirineo y Cádiz. Con sus correspondientes distancias calculadas en miles de pasos, podemos conocer cual es la distancia entre ellas.


La importancia de esta Vía no es sólo por la conservación magnífica de algunos tramos, ni por las importantes obras de ingenieros que se pueden observar en su trayecto, si no por el hecho de ser la segunda vía romana más larga, después de la Vía Augusta en las comarcas de Girona. También hay que destacar la función primordial que tenía al poner en contacto la zona agrícola de la Vall del río Fluviá en su tramo oriental, y permitir también la explotación de yacimientos mineros en la Comarca de l´Alta Garrotxa y del Ripollés en su sector occidental.


Era el principal camino, -y posiblemente el único- que comunicaba las tierras costeras mediterráneas del noreste de Cataluña con la Cerdanya y con la Plana de Vic, mediante las ramificaciones de otras vías tan importantes como esta.

Es evidente que el entorno de todo este trayecto que en estas letras intentamos transmitiros, existía toda una red viaria perfectamente estructurada. Una prueba de ello es la gran cantidad de topónimos que se encuentran en toda esta área de influencia.
No se han hallado todos los caminos utilizados en aquellos tiempos, pero si una buena parte de ellos, que afianzan la historia y la importancia que se le atribuye a estas comunicaciones.

Existen autores que afirman que esta vía no fue romana,
si no que pertenecen sus orígenes a la Edad Media,
aunque estos argumentos están abiertos a un debate exhaustivo de investigación.


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Al caminar por estos empedrados, hay que considerar, que pueden haber pasado unos 20 siglos desde su construcción y 15 desde la caída del Imperio Romano, momento en que empezaron a abandonarse sus obras de conservación y de mantenimiento. Es posible que después de la ocupación romana, estas mismas vías se convirtieran en un serio peligro ya que facilitaban el desarrollo de otras invasiones.

Destacando que sobre todo en la Edad Medía, en épocas en que se animó a repoblar estas tierras, los caminos fueron labrados y de esa forma se estrecharon las vías e incluso en algunos tramos desaparecieron, principalmente en lugares llanos, poco abruptos en que era relativamente fácil tapar uno y abrir otro al lado.

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No era lo mismo, en lugares como la Comarca de La Garrotxa, donde sus habitantes debían conservar transitables estos tramos por su propio interés, ya que en caso de pérdida o de destrucción era realmente difícil y muy costoso abrir otro nuevo. Por eso se ve aún que a finales del siglo pasado la vía romana era Camino Real y una ruta normal para ir de Besalú a Camprodón y a Francia. Y todo esto es una razón suficiente de peso, por lo cual se ha conservado tan bien este tramo de Capsacosta.

La principal diferencia entre un camino romano y un camino medieval es que mientras el recorrido del primero obedece a un trazado preestablecido, uniendo normalmente diferentes asentamientos o centros urbanos separados entre ellos a una jornada de camino, los medievales comunicaban diversos pueblos y localidades actuales en forma de red o estrella.

Ocasionalmente un camino romano pasa por poblaciones actuales, pero normalmente no las atraviesa, sino que se encuentra unido a ellas a través de un corto camino secundario diseñado posteriormente.

Teniendo en cuenta este hecho, es importante trazar sobre mapas detallados (por ejemplo a escala 1:50.000 o 1:25.000) los caminos para descubrir estos detalles. Unas herramientas para identificar todo este entramado, son las fotografías aéreas y las toponimias de los antiguos caminos algunos de ellos con origen del latín.

La Vía de Capsacosta.
Las referencias de esta vía identificándola como un camino romano no nos vienen como nuevas, al contrario, las más viejas datan del s. XVII. Es verdad que las referencias encontradas se refieren a partes concretas de la vía, y no hay ninguna que se refiera a todo el recorrido al completo.

Ha habido confusiones a la hora de investigar los distintos posibles trazados, ya que hasta hace bien poco se creía que en las comarcas gironines (de Girona) solo había existido un solo camino romano llamado Vía Heraclea, Augusta o Domitia. Ignorando voluntariamente o no, un elevado número de vías secundarias , sin las cuales no hubiera sido posible el asentamiento humano y en definitiva, el control económico y administrativo de la zona.

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Muchos de estos bloques en sus caras externas como mínimo fueron desbastados para darles una forma más o menos cúbica. Todos estos bloques fueron extraídos de las pedrizas cercanas por donde pasaba en cada momento el camino. En la actualidad la vegetación existente hace imposible transitar por la montaña, por lo que hace difícil el localizarlas.

Pero numerosos autores coinciden que si existen numerosas vías secundarias importantes, todas ellas romanas sin duda alguna, ya que el único parecido que tienen con la Vía Augusta es que van desde los Collados del Pirineo hacia el Sur o Suroeste. Son, por ejemplo en esta zona, la de Vilartolí (por Gutina y la Murtra), la del coll de Banyuls y Espolla (tan o más antigua que la Augusta), y el primer tramo de la que nos interesa en este momento, la de Iuncaria-Besalú-Vall de Bianya-Coll d´Ares.

Anteriormente y siempre de forma indirecta en artículos, se ha citado a menudo el camino de Capsacosta.
* Grabolosa. Les Valls... citat. Casas. La xarxa viaria... citat, p. 67. Id. Las vías romanas en Catalunya. En la Revista de Arqueología, 7.
Madrid., 1981, p. 10.
* Entre todos los trabajos hace falta destacar el del Sr. Ramón Sala i Canadell.
Romanització de la Garrotxa. a III Asamblea d´Estudis sobre el Comtat de Besalú, p. 365-392. 1976.

De los archivos antiguos consultados no se encuentra ningún documento anterior al s. X, que dé noticia de esta vía. Pero los estudiosos de esta materia quieren señalar que el hecho de que el documento sea del s. X, no quiere decir que esta Vía de Capsacosta sea de origen medieval, ya que durante la Alta Edad Media la construcción de nuevos caminos fue casi nula. Por otra parte cabe señalar que solo un camino importante de largo recorrido podía servir de límite a un terreno tan extenso como el que esta trazado entre el Monestir de Santa María de Roses y Gistrimir. Y a todo esto podemos añadir que la época a la que pertenece el documento, los únicos caminos realmente importantes eran los que se diseñaron en época romana.

La obra de ingeniería.
El tramo de la vía aquí en Capsacosta, que está entre los puntos de "els Hostalets de Sant Salvador y el cruce de la vía con la carretera moderna antes de llegar a San Pau de Seguries, se puede considerar por su actual estado de conservación, único en toda Cataluña, solamente comparable con la vía que unía la Vía Augusta con la de la costa por el conocido coll de Parpers y Mataró. Tampoco se conoce otra vía en la Península Ibérica, -al menos que las que se han publicado-, con el estado de conservación que pueda ser comparada con esta de Capsacosta.

Otro detalle a destacar en muchos tramos de la vía, sobre todo donde las paredes de contención son más altas, la colocación estratégica de pilones de roca guarda-ruedas situados en la parte exterior del camino. Pilones ligeramente desbastados de unos 50 ó 75 cm. de altura y que se encuentran separados entre ellos por unos 180-210 cm.

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En este tramo comprendido entre els Hostalets de Sant Salvador y el Collet de Capsacosta es sin duda el más espectacular y en el que se puede apreciar mejor la técnica de construcción de las vías romanas; algo digno de inscribir en cualquiera de los anales de la ingeniería romana conocida.

A causa del gran desnivel de la montaña, los constructores se vieron obligados a diseñar el camino en forma de serpiente, conjugando cortos fragmentos rectos, sostenidos por sólidas plataformas y muros de contención construidos con grandes bloques de piedra en seco, sin argamasa. Estas plataformas posiblemente sean la obra más importante de la vía, ya que en algunos puntos llega a los 4 metros de altura. Algunos de los bloques de piedra empleados, sobre todo en las plataformas de las curvas y en los de las orillas de la calzada, en los guarda-ruedas, llegan a tener 2 metros de longitud por 75 cm. de ancho. Y en un gran número de ellos se pueden apreciar las marcas de las barrinas utilizadas para desprender los bloques de la cantera.

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Como las pendientes después de la cima de la montaña hacia el Vall de Bianya son muy fuertes (entre un 10 y un 20%) y las curvas entre los diferentes tramos muy cerradas, los constructores de la vía por lo visto se vieron obligados a reforzar de una manera especial las plataformas de estas curvas, debido al poco espacio para dar la vuelta con los carros. Por ello los bloques de las partes exteriores son más grandes y en su parte interior están rellenos de piedra maciza sin arena.

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Es por ello que en las plataformas cuadradas en las mismas curvas con un ángulo muy obtuso y cerrado, donde daban el giro los carros apoyándose en una de sus ruedas sin que esta se desplace, estaban gravados los surcos para las ruedas con el fin de que los vehículos las siguieran y no pudiesen caerse del margen en el momento del giro.

Evidentemente estos surcos que en la actualidad se pueden apreciar
son debidos al desgaste ocasionado por 20 siglos de tráfico continuado;
pero desarrolladas a partir de los que los constructores tallaron ligeramente a manera de carril,
igual como aparece en otras vías romanas.


Un detalle que interesa destacar que se nos ofrece como testimonio de las obras de conservación que se aplicaban en la vía en el época romana, es la eliminación de una serie de curvas muy cerradas, -alguna ligeramente superior al 20%-, construyendo nuevos fragmentos de camino un poco más largos.

La anchura máxima entre los límites exteriores es de 555 cm. En algunos puntos aún puede apreciarse el detalle de su sección en forma de arco en el pavimento, como solución adoptada por los ingenieros romanos en todos los caminos importantes, para la mejor evacuación de las aguas de lluvia.

Aparece en muchos tramos en la parte interior de la calzada, una cuneta cortada en la misma roca viva, de unos 40 cm. de anchura. Esta cuneta estaba diseñada para llevar las aguas hasta las plataformas de las curvas y las precipitaba en la montaña.

Incluso en el interior del pavimento, aparecen canales que facilitan el desagüe subterráneo sacando bocas al exterior por las partes bajas de las paredes de contención. Aunque esto en muchos puntos no está diseñado debido a la fuerte pendiente que no permitía que las aguas llegasen a infiltrarse por el pavimento, por lo que en numerosos lugares esto fue innecesario.

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Siguiendo los modelos clásicos de construcción de calzadas romanas, la vía esta formada por dos filas de losas cuadradas o rectangulares, bien talladas, de 30-40 cm. de anchura, en el cual limitan los extremos exteriores. El espacio entre estas dos filas, se rellena con piedras regulares, ligeramente más pequeñas que la de los exteriores de la calzada, pero colocadas al mismo nivel que esas exteriores.

En toda Cataluña se conoce una sola vía que pueda ser comparable con esta de Capsacosta, la del Coll de Parpers, la cual comunicaba Aqua Calidae (Caldes de Montbui) y la Vía Augusta con la vía de la costa de Mataró. Su estructura es casi idéntica a la Vía de Capsacosta.

Pero mientras que la Vía de Capsacosta se conservan 6 ó 7 Km. en buen estado, los 1101 metros de la Vía del Coll de Parpers se encuentran en un estado de deterioro, con el pavimento desaparecido y el camino convertido en una torrentera.

Otra vía que tiene un parecido con la de Capsacosta, pero modestamente, es la que comunicaba la Vía Augusta con el Camino de Empúries pasando por las cercanías de Gaüses, Colomers, Rupià y Corçà. En buena parte en el interior del municipio de Colomers se conserva el empedrado con losas de diferentes medidas, y sostenida por una terraza o paret de contención que tiene una altura entre 40 cm. y 1´20 m. Y la anchura de la calzada no llega a los 200 cm.

Las obras de fábrica son aquellas estructuras construidas única y exclusivamente en función de la vía, encontrándose en el mismo camino.
(Nos referimos a los puentes, fuentes, los depósitos de agua, las torres y las fortificaciones).

Existe un puente de Empúries a Esponellà, y en este, al menos las bases son romanas. Atraviesa una riera (torrentera) que vierte sus aguas al río Fluviá para dirigirse hacia el sur.

Otro puente que pueda tener precedentes romanos es el del "Pont Trencat de Montagut, cerca de Castellfollit de la Roca. En su trabajo ya citado, el Sr. Ramón Sala i Canadell confirma que las bases están hechas sobre piedras típicamente trabajadas por los romanos, pero de lo que no hay duda, es que durante la época medieval el camino pasaba por encima de él.
* Sala. Romanització... citat, p. 390.

Un tercer puente que podría también ser romano -actualmente destruido-, es el que se encuentra a poca distancia al sur de Castellfollit, que atraviesa la riera de Toronell que vierte sus aguas al Fluvià.

Y otro puente del que encontramos restos es el construido encima de la riera de Sant Salvador, un poco antes de que esta llegue a la de Bianya. Este según los expertos es romano sin ninguna duda, construido con grandes losas de piedra colocadas en seco en el lado derecho y unidas con opus caementicium en su parte izquierda.

Encima de muchos caminos se construían torres y fortificaciones que cumplían una doble función: de control y vigilancia del camino y de aduana. Pero hay que tener en cuenta que la mayoría de ellas, se encuentran lejos de los trazados de las vías. Los expertos no se ponen de acuerdo ya que pueden confundirse con orígenes medievales, con el hecho de que muchas estén lucidas por fuera -estilo medieval-, y que por dentro la estructura tenga indicios de ingeniaría romana.

Las edificaciones que muy posiblemente tienen origen romano, o al menos precedentes, son, tal y como también señalaba el Sr. Ramón Sala i Canadell, son las ruinas conocidas por Hostalets de Sant Salvador con otra estructura muy deteriorada y escondida entre la vegetación situada algunos kilómetros más arriba.
* Sala. Romanització... citat, p. 388.

Es posible también la existencia de fortificaciones relacionadas con la vía en época medieval en Sant Pau de Seguries y en Camprodón; al menos el topónimo parece indicarlo. Lo que no se sabe es si estas posibles fortificaciones tendrían precedentes romanos.
* Se supone que estas ruinas son lo que el Sr. R. Sala i Canadell nombra como "Can Sargantana"; pero la gente del entorno no sabe el nombre con la cual es conocida esta edificación y la sitúan a "Can Sargantana", mucho más lejos.

Aparecen en los entornos del trazado dos fuentes, pero en ellas no se han encontrado indicios de origen romano; si posiblemente orígenes medievales o ya de la edad moderna.
La Font de l´Arc, que aparece después de haber atravesado la riera de Bianya, situada al lado del camino un poco antes de llegar a Sant Pau de Seguries. Y evidentemente la construcción y la misma fuente, tal como se encuentran en la actualidad no son romanas; pero es muy posible que fueran utilizadas en época romana. Lo que es indudable, es que están relacionadas con la vía y forman parte de las instalaciones complementarias de los típicos caminos romanos, tal y como ha ocurrido en otras ocasiones.

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Durante el descenso, una segunda columna aparece junto al paso de la carretera comarcal 26. El recorrido que os mostramos desde este reportaje, puede realizarse desde la Vall de Bianya hacia Sant Pau de Seguries. Pero por razones de comodidad en este tramo, cuesta a abajo es más adecuado hacerlo partiendo del núcleo urbano de Sant Pau de Seguries.

Si vamos en solitario podemos regresar haciendo auto-stop, en táxi, caminando por la carretera, o hacerlo a tramos, y regresando a por el vehículo en cada ocasión. O si se va en varios automóviles, dejar uno en el Pas dels Traginers y otro arriba en Sant Pau de Segúries.

Nosotros hemos bajado desde Seguries, y en el trayecto hasta "els Hostalets de Sant Salvador" se pueden empezar a observar las obras de ingeniería importantes, antes de atravesar la carretera por primera vez. Más abajo podemos ir encontrando lugares como las ruinas de la Casa del Herrero, el Oratori de Sant Josep, y puntos en que aflora el empedrado original del camino.

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Nos encontramos en Cal Ferrer, uno dels hostalets de Capsacosta.
Esta construcción se conoce por documentos que datan del 1719 con el nombre de Pomareda. Seguramente funcionó durante un tiempo como hostal de la vía y a finales del s. XVIII o principios de XIX se convirtió en herrería, por ello adquirió dicho nombre.


En 1984 se realizaron excavaciones arqueológicas y se dataron estas infraestructuras del 1630, y es muy posible que incluso sean más antiguas. Muy cercano al lugar aparecen los restos dels Hostalets de Capsacosta que también están documentados desde el 1817 como “el Hostal de Baix”, por un permiso que lo facultaba para prestar funciones como hostal o posada.

Otra parte de esta ruta que no hemos recorrido, es la que va desde Sant Pau de Seguries a Camprodón, pero este antiguo camino ha sido desfigurado por el tránsito, y ha perdido enormemente su aspecto original. Conserva el empedrado y la gravilla, pero no son antiguos, pertenecen a la época reciente.

Desde Camprodón hasta Coll d´Ares, la vía, arreglada recientemente, discurre casi en línea recta y se dirige a la capilla de Santa Margarida y baja de forma estrepitosa hacia Prats de Molló, para encontrar el curso de Tec el cual sigue hacia el Voló y la Vía Augusta.

La función de la vía de Capsacosta que se inicia en Sant Salvador de Bianya hacia San Pau de Seguries y Camprodón, se desestima a la hora de que fuese principalmente de conexión agrícola.


Esto no concuerda a la hora de estimar los costes de la obra de ingeniería que seguramente aquella administración habría previsto para su rápida amortización, por los establecimientos militares que se ubicaran en la zona, algo que de los que no se han encontrado indicios de campamentos o fortines. Pero por otra parte, si esta justificado tanto esfuerzo para realizar una obra tan costosa si relacionamos el cordón de comunicación con las minas de plata, de sal y de hierro, que existieron en el Norte de Cataluña.

Al parecer estas minas eran de una riqueza extraordinaria, por lo que la administración romana las agravó con elevados impuestos, según anotan antiguas fuentes y documentos:
* Martínez Gázquez lo anota en "La Campaña de Catón en Hispania", p. 148-149. Barcelona. 1974. Habiendo pacificado la provincia, Catón estableció grandes tributos a las minas de hierro y plata, por lo que la provincia se hizo cada vez más rica. También se nombran minas de sal pura, que posiblemente sean las de Cardona.

En referencias posteriores, se nombra que en Rocabruna habían minas de plata, las de les Ferreres. Las de hierro las sitúan en la vertiente sur del Canigó. También apuntan otras de hierro y plata en el Bassegoda, que fueron explotadas también durante la Edad Media.
* Balil. El Imperio romano hasta la crisis del s. III. La historia económica y social de España. Vol. I. La Antigüedad. Madrid, 1973. p. 283.
* J.Morer i F. Gali. Historia de Camprodón. Barcelona, 1879, p. 38.

Otras vías segundarias de la Garrotxa y de la Comarca del Ripollés, que nos conviene citar:

La toponímia del entorno de l´Alta Garrotxa muestra una gran cantidad de minas en las montañas del entorno al Bassegoda y el Canigó. Por lo que la existencia de estas minas explotadas en la época romana, presupone al mismo tiempo la existencia de caminos secundarios que comunicaban los lugares mineros con la arteria principal, la Vía de Capsacosta.

Uno de estos caminos es el que va de Rocabruna y les Ferreres pasando por la cercanía de Mas Casanova; el de Rocabruna a Beget y el de Camprodón a Llanars y Feitus. Habría que comprobar también el camino que va desde Camprodón a la vall de Ribes, pasando cerca de Ogassa.

En la zona francesa podríamos citar el camino que va desde Sant Salvador hacia el Norte de Can Sala y Can Majoral, a lo largo del cual aparecen numerosos topónimos viarios y otros referentes a las minas de hierro.

Pero el camino más importante que de una forma u otra esta relacionado con la Vía de Capsacosta, es el que se desviaba por Lloc Alou y se dirigía a la vall de Ribes, siguiendo el curso del río por Ridaura y Ripoll -donde se cruzaba con la ruta que iba a Vic y a Barcelona-.

El tercer camino estudiado, seguía por la vall del Ter desde San Pau de Seguries hasta Ripoll. Hace falta destacar que los topónimos que nos encontramos de la mano de los expertos, resaltan aún más la seguridad de que estos caminos eran de orígenes romanos, como el que parte de Sant Pau de Seguries que era conocido y también en la actualidad, por el nombre de Camí Romá o Antic Camí Vell. Y también pueda tener orígenes romanos el que une Sant Pau de Seguries y la Vall del Bac.

No se puede dejar de nombrar en este apartado de caminos y vías romanas, el que va desde la misma Vía de Capsacosta cerca de la Vall de Bianya, hasta Sant Joan de les Abadeses, que sigue por la vereda izquierda la riera de Santa Llúcia y por el coll de Sentigosa.
Aparece aquí un tramo que no deja de tener interés, que se conserva bastante bien y donde aún se pueden apreciar algunas obras de ingeniería de cierta importancia, como las encontradas en la Vía de Capsacosta. Esta tiene 5 mts. de anchura máxima en los puntos mejor conservados, manteniendo bastantes restos del empedrado original, aunque su mayor parte ha desaparecido debido a las lluvias, a los torrentes que atraviesan el camino, y al transito continuado que ha sufrido esta parte.

Aparecen también puntos donde están colocados pilones guarda-ruedas, pero parece ser que los constructores en este camino quisieron haber imitado la estructura de la Vía de Capsacosta, pero en una época bastante posterior. Por esta razón a este tramo, los entendidos en las materias históricas no se atreven a bautizarla con la mano romana, o al menos con orígenes tan antiguos como los de Capsacosta. En todo caso, creen que como muy antigua, pertenecería a la época alta de la Edad Media.

Nota:
El último domingo de cada mes de octubre, se realiza una marcha popular por la Vía Romana.

Más rutas por la Vall de Camprodón:

En 1895 se estima que en el entorno de Camprodón había unas 125 familias que pasaban sus veranos en la comarca. En 1908 se calcula que había más de 1000, muchas de ellas se han establecido en la zona.
* Web de la Oficina de Turismo Vall de Camprodón... (Enlace...)

* 28 rutas de senderismo indicadas.
- Les freixenedes del riberal del Catllar.
- Els bedollars del camí del Grell.
- Els alzinars i les rouderes de Salarsa. (Desde Beget)
(Este es un itinerario de carácter mediterráneo, con la influencia del clima continental húmedo. Extraordinarios robles de grandes dimensiones nos encontraremos al paso, con vistas espectaculares por la Alta Garrotxa y por las cumbres más orientales del Ripollés. En la ruta aprovechamos para visitar las iglesias románicas de Beget y de Sant Valentí de Salarsa.) Duración: 3 h. a pié. Distancia: 9,3 Km.

- Volta al Carboner.
- Les planes d´Espinalba.
- Les fagedes del Capsacosta.

- Els boscos i les planes de la Ral. Longitud: 7 Km. Duración: 2,15 h.


* 6 rutes BTT.
- Vall de Camprodón - Vall de Ribes. 43 Km. Duración: 4,30 h. Dif. Alta.
- Volta per Coll d´Ares. 43 Km. Duración: 3,40 h. Dif. Alta.
- Volta per Bolòs. 32 Km. Duración: 2,30 h. Dificultad Alta.
- Setcases - Pla de Liens - Setcases. 22 Km. Duración: 1,45 h. Dif. Media.
- Sant Pau de Seguries - La Vall del Bac. 21 Km. Duración: 1,50 h. Dif. Media.
- Per sota la creu de Llanars. 8,6 Km. Duración: 1 h. Dificultad media.

Un recorrido cultural por la Vall de Camprodón:
Es un viaje desde el corazón de los Pirineos por el románico y por el modernismo, donde aparecen numerosos rincones secretos dignos de visitar, como el Monestir de Sant Pere de Camprodón del s. X, Església de Santa Maria (año 1017), Pont Nou de Camprodón sobre el Ter (s. XIII), la Església del Carme, Santuari del Remei (1849), Santa Maria de Bolós (s. XI), Sant Bartomeu de Sitjar, Castell de Creixenturri, Torre Cavallera (s. X), Sant Miquel de Cavallera, Sant Valentí de Salarsa (1168), Sant Andreu de Bestracà, Castell de Bestracà (s. XI), Sant Julià de Bestracà, Castell de Rocabruna (1070), Sant Llorenç de Rocabruna, San Feliu de Rocabruna (s. X), San Cristofol en Beget i el Crist en majestat (s. XII), Església de Sant Esteve de Llanars (1168), Santa Cecília en Molló (s. X), Torre del Mir (de donde se puede contemplar unas magníficas vistas de la frontera con Francia), Església de Sant Sebastiá, Església de la Mare de Déu de les Neus d´Espinavell (s. XVII), Sant Miquel en Setcases guarda un altar barroco de 1754 (s. XII), restos del primer refugio montañero en toda España de Ulldeter a 2390 mts. (1906), Sant Martí de Vilallonga en Vilallonga de Ter (s.XII), Sant Julià de Tregurà, Santa Llúcia d´Abella, Santa María del Catllar que es de propiedad privada (s. XI), Fortaleza de La Sala (1362), La Pietat de la Roca (s.XIII); en Sant Pau de Segúries la antigua parroquia del año 920 y la Església de Santa Maria de Gràcia de la Ral (1388), con la vía romana.

* Tren turístic rural "Carrilet verd"
(Excursiones guiadas con una duración de 1 a 4 horas)
Punto de partida: Estación de autobuses de Camprodón.
Web del Carrilet... (Enlace...)

* Grup de Montanya de la Vall de Camprodón.
"La Cooperativa" a Camprodón.
Reuniones los viernes a las 22 horas.
Web de Muntanyavalldecamprodon... (Enlace...)

Sugerencias para cada salida:
Es aconsejable que llevéis agua.
Un mapa lo más detallado posible de la zona a recorrer.
Es importante consultar siempre la meteorología ya que en verano, las tormentas por la tarde son frecuentes.
El silencio y la ropa poco vistosa nos ayudarán a observar fácilmente a la fauna. Unos prismáticos, la cámara fotográfica y una guía de aves, serán imprescindibles para los más curiosos.


Libros relacionados, en los que podemos encontrar amplia información del entorno:

* Caminant per l´Alta Garrotxa.
De Ramón Sala i Canadell, Narcís Puigdevall i Diume i Josep Mª. Melció i Pujol. 1984.
Cartografía i panoràmiques de Joan Tressarras i Dou.

* El Romànic de l´Alta Garrotxa. Olot, 1977. (Ejemplar agotado)
* Santa Bàrvara de Pruneres. Olot, 1979. (Ejemplar agotado)
* La Vall de riu. Olot, 1982.

* Excursions per l´Alta Garrotxa. Sadernes-Bassegoda.
De Joaquim Agustí i fotografíes de Josep Melció. 1998.
Llibres de Batet. Carme Simon, editora.

* Excursions per l´Alta Garrotxa. Sadernes-Sant Aniol. 2005.
De Joaquim Agustí i fotografíes de Josep Melció. 1998.
Llibres de Batet. Carme Simon, editora.

* Excursions per l´Alta Garrotxa. Per la Vall de Bianya.
Llibres de Batet. Carme Simon, editora.
En uno de sus capítulos, trata resumidamente esta parte del trayecto de la Calzada Romana.








Más reportajes relacionados, desde Ibérica 2000:

* Beget, la joia arqueológica de La Garrotxa. (Enlaces...)
* En ruta por L´Alta Garrotxa... (Girona)
* Santa Bárbara de Pruneres. (Alta Garrotxa)
* Desde Sadernes a Albanya.
* Viatje al cor del Bassegoda.
* Oficina itinerante para la promoción del Pirineo
* Excursiones por Cataluña, en coche...
* Rutas de Ecoturismo, por España...

* El Acueducto romano en Albarracín... (Enlaces...)
* Yacimiento arqueológico de La Caridad (Monreal del Campo - Teruel)
* Museo Arqueológico Provincial de Alicante
* En ruta, por la Calzada Romana. (Valle de Echo - Ansó. Pirineo Aragonés)

>> Autor: Ibérica 2000 (15/09/2009)
>> Fuente: Equipos de Ibérica 2000 en el Pirineo Catalán.


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