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¿Quién teme al auge del golf?

(2007)

UNA LEY REGULADORA E IMPULSORA DE LOS CAMPOS DE GOLF. PAÍS VALENCIANO.
Los campos de golf no aumentarán el déficit hídrico, pues vendrán al mundo con su propia agua debajo del brazo, que no se regarán a costa del consumo agrario ni podrá echarse mano de las aguas trasvasadas, si es que algún día se realiza el PHN.

El gobierno autonómico ha anunciado una ley reguladora e impulsora de los campos de golf en el País Valenciano.


Fanáticos por el Golf...
Imagen extraída de...

Los argumentos que aduce son difícilmente rebatibles.
Hay una demanda creciente de estas instalaciones deportivas; su rentabilidad está constatada, como revela su abundancia y aumento incesante; regenera espacios degradados, revalorizando los paisajes y dinamizando social y económicamente el entorno; en nuestro caso, además, puede descongestionar la franja litoral y contribuir al desarrollo de las zonas interiores, respetando y aun promoviendo la flora y fauna autóctonas, y muy especialmente los usos agrícolas.

No son éstas todas sus ventajas, pero nos parecen suficientes para justificar el proyecto.

Se objetará, obviamente, que no hay agua bastante, pues existen opciones preferentes sobre los caudales disponibles.

A lo cual, el Gobierno razona que los campos de golf no aumentarán el déficit hídrico, pues vendrán al mundo con su propia agua debajo del brazo, que no se regarán a costa del consumo agrario ni podrá echarse mano de las aguas trasvasadas, si es que algún día se realiza el PHN.

Tampoco se quiere que sirvan de pretexto para llevar a cabo vastas iniciativas urbanísticas. Unas auditorías ambientales periódicas velarán para que se cumplan las previsiones. En fin, que no se ha dejado nada al albur.

A mayor abundamiento, la proliferación propuesta de campos de golf no es, ni mucho menos, consecuencia del censo de aficionados y practicantes, ni del deseo de democratizar este deporte haciéndolo más accesible a todas las clases y fortunas, aunque no se soslaye esta finalidad.

La causa decisiva de este planteamiento a gran escala es la necesidad de buscarle un complemento al sector turístico, saturado de sol, playa, bocata y botellón, atrayendo clientela más rentable y desestacionalizada.

Al mismo tiempo, abrir nuevos horizontes lucrativos al negocio inmobiliario y de la construcción, beneficiario lógico de esa nueva demanda potencial que en buena parte se afincará en esta reserva gerontológica que se propicia.

Sin embargo, a nadie debe chocar que en algunos segmentos sociales -la izquierda, los ecologistas, la gente de bien, etcétera- aliente la desconfianza y teman que a la sombra el cultivo de la cespitosa y de los palos de golf se prolongue el saqueo y la degradación que han arruinado el paisaje litoral.

Si llevamos años confiscando de su entorno natural algarrobos y olivos milenarios para trasplantarlos en jardines ridículos o pretenciosos, ¿quién garantiza que no se vayan al traste paratas y abancalamientos, oteros y secarrales que son todavía referentes de un país y territorio que pudo ser?
¿La ley, el empresariado, los políticos? Mucho habrán tenido que cambiar para aventar la codicia y complicidad que ampararon tanto desmán urbanístico como luce por doquier.

Hemos anotado una desconfianza y no debemos soslayar una constatación. Nos referimos al deslumbramiento que para ciertos gobernantes valencianos ha podido significar el denso despliegue de campos de golf, y no sólo en la región andaluza, donde se reproducen como hongos.

"Son nuestras fábricas", ha declarado a este respecto el consejero de Turismo de la Junta de Andalucía. Ya se comprende, pues apenas tienen otras en la región, ni es la industria su vocación más notable.

Pero no es tal el caso valenciano, donde sí hay, con sus achaques a cuestas, un sector industrial dinámico y exportador, por el que debiera mirarse más el ejemplo del norte, de Cataluña, donde la prosperidad va de consuno con el equilibrio sectorial. Pero ahora prima más mirar hacia el sur, que no resulta sospechoso.

Bromas aparte, diríase que el Consell tiene la industria como subalterna en el plano de sus preocupaciones. Tan es así que la Consejería de Empresa, Universidad y Ciencia parece ser un departamento virtual, como su mismo titular. ¿Qué planes tiene? ¿Acaso se conformará en ir cavando los hoyos y fabricando los palos de ese enorme colador golfista que propende ser el País Valenciano? Para eso no se necesita mucha I más D más I.

El temor que nos suscita esta súbita querencia por el golf es, precisamente, que polarice nuestras energías y expectativas, como todo monocultivo.

Más información relacionada, en Ibérica 2000:
* Fiebre por los Campos de Golf, en el Levante.... (Enlaces...)

Insertado por: Alfonso143 (09/12/2004)
Fuente/Autor: J. J. PÉREZ BENLLOCH
 

          


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Comentarios

Una cuestión que parece olvidar Pérez Benlloch, periodista a sueldo de Consuelo Císcar y Rafael Blasco, es que alrededor de un campo de golf se crea siempre una urbanización de lujo...

Querido Pérez Benlloch, me consta que tienes muchos gastos y que gracias a tus loas y alabanzas hacia tus amigos Rafa y Consuelo puedes mantener el tren de vida que llevas... pero por favor te ruego que no mientas con tanto cinismo...

Te he visto muy enfermo del corazón y me sabe mal decirte que eres un impresentable y un escriba a sueldo de tus dos protectores...

El artículo que El País te ha publicado es indecente. Sabes muy bien que es una mentira terrible y cruel la que aquí cuentas, pero sigues empeñado en vivir con tus vicios sirviendo de portavoz a los negocios sucios de Blasco y Císcar...

Los que te conocemos un poco sabemos de tu falta de dignidad y coherencia, pero por favor: deja ya de soltar tantas obscenidades y mentiras. No te creen ya ni tus padrinos, los nuevos Al Capone de Valencia.
Nombre: ex amigo de Pérez Benlloch  (20/12/2004) E-mail: -
 
"Los campos de golf de la discordia"
La Junta de Andalucia ultima un decreto que restringirá las urbanizaciones y obligará a usar agua no potable.
DIEGO NARVÁEZ - Málaga
El debate sobre la revisión del modelo de desarrollo urbanístico en Andalucía tiene un capítulo especialmente conflictivo en los campos de golf. Este deporte proporciona importantes flujos de turistas (1,5 millones anuales), y hay importantes expectativas de crecimiento. Pero la proliferación de campos, con 86 instalaciones en Andalucía y casi 300 proyectos vinculados en un 95% de los casos a promociones inmobiliarias, produce un fuerte impacto ambiental por la extensa ocupación del territorio, la consolidación de nuevos núcleos urbanos, la utilización de productos fitosanitarios y fertilizantes y, especialmente, por el elevado consumo de agua.
Para ordenar este crecimiento y conciliar las necesidades de expansión económica con las del cuidado del medio ambiente, la Junta de Andalucía ultima un decreto que establecerá un marco legal para el desarrollo de los campos de golf con dos pilares fundamentales: la limitación de las promociones inmobiliarias vinculadas y la obligatoriedad de regar con agua reciclada no potable.
Esta regulación es uno de los puntos del acuerdo programático entre el PSOE y Los Verdes para las elecciones autonómicas de 2004. El decreto abordará aspectos deportivos, turísticos, medioambientales y urbanísticos, por lo que en su redacción trabajan las tres consejerías implicadas. Según el secretario general de Urbanismo, Vicente Granados, se trata de "impulsar la creación de campos de golf con valores añadidos para la actividad productiva regional".
Obras Públicas plantea que los nuevos campos sean ante todo instalaciones deportivas e impedir que se vinculen a promociones inmobiliarias. Se permitirían ciertos usos residenciales, hoteleros y comerciales de bajo impacto en las proximidades, y preferentemente en núcleos urbanos ya existentes, lo que se denomina golf con urbanizaciones, y no a la inversa.
Pese a que Andalucía cuenta con más de la cuarta parte de los campos de España, no satisfacen la demanda turística, como atestiguan las constantes quejas de los turoperadores especializados. La mayoría no reúne la suficiente calidad para los jugadores, constreñidos entre viviendas, y ni siquiera se comercializan en los mercados turísticos. "Se han cometido verdaderas barbaridades", reconoce Ángel Salazar, directivo de la asociación patronal Promotur.
Crecimiento equilibrado
Salazar apuesta por un crecimiento equilibrado, "ni cero ni ilimitado, con criterios respetuosos con el medio ambiente y en equilibrio con un desarrollo hotelero y residencial de baja densidad". Ve innecesaria una legislación específica, ya que la exigencia actual de un informe de impacto ambiental es suficiente. Para Salazar, la explotación de los campos puede llegar a ser un negocio por sí solo, pero difícilmente se cubren los costes de imputación e instalación. De media, se estima que la construcción de un campo de 18 hoyos cuesta seis millones de euros.
Según Los Verdes, los nuevos campos deben estar sujetos a estrictas exigencias de calidad tanto en las instalaciones como ambientales, y no se deben permitir nuevas urbanizaciones. Para su portavoz en Málaga, Ángel Rodríguez, "lo que nunca se puede consentir es que en un lugar como Villanueva del Rosario (Málaga), que cada verano sufre restricciones de agua, se haga un campo con 2.000 viviendas".
Últimamente han proliferado estudios sobre el consumo de agua de estas instalaciones con datos muy contradictorios. La Junta reconoce que las necesidades son superiores a las del regadío agrícola, pero también que su rentabilidad y su creación de empleo es mucho mayor. Según Medio Ambiente, en condiciones de normalidad meteorológica un campo de golf requiere de unos 5.000 metros cúbicos de agua al año, el equivalente a una población de 6.849 personas en Málaga, que puede reducirse a 3.500 metros cúbicos con nuevas técnicas.
De los 43 campos de la provincia de Málaga, una veintena se riegan con agua reciclada de las depuradoras de Marbella y Estepona, y el resto con pozos propios. Según Promotur, el consumo apenas supone el 0,2% del agua usada en regadíos, con un rendimiento por hectárea de unos 200.000 euros anuales, cuando la misma superficie hortofrutícola "no produce más de 3.000". Los Verdes alertan de que sólo en Málaga, los campos consumen 130 hectómetros cúbicos al año, equivalentes a la mitad del agua embalsada en la provincia. Los promotores insisten en que ninguno se riega con agua de la red general procedente de los embalses.
Promotur llama la atención sobre la obligatoriedad que el decreto introducirá de regar con agua reciclada, pues si no hay consumo humano al no existir urbanizaciones, no habrá agua para depurar. También pide que se puedan regar los greens con agua natural, ya que la depurada estropea el tipo de césped de estas superficies, que representan un 2% el total de un campo.
El consejero de Turismo y Deporte, Paulino Plata, afirma que hay "mucha leyenda injustificada" sobre el impacto de los campos de golf, comparable a muchas producciones agrícolas, y que la clave es que se ubiquen en lugares donde ayuden a mejorar el medio ambiente y no a deteriorarlo.
Nombre: Juana Lucio  (11/07/2005) E-mail: -
 

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