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Pueblos indígenas afectados por las petroleras.

(141)

INDÍGENAS SE DEFIENDEN EN COLOMBIA.
La valerosa lucha del pueblo U'wa, ha hecho que hasta el momento la empresa petrolera transnacional Occidental no penetre en su Territorio Sagrado.

UNICA OPCION:
EL SUICIDIO COLECTIVO.
El Pueblo U'wa y la Occidental

Mónica del Pilar Uribe Mar’n
Signos Comunes - Colombia

"Nuestra ley es no tomar más de lo que se necesita, somos como la tierra que se alimenta de todos los seres vivos, pero no come demasiado, porque sino, se acabará todo. Debemos cuidar, no maltratar. Para nosotros es prohibido matar a cuchillo, machete, bala. Nuestra armas son el pensamiento, la palabra; nuestro poder es la sabiduría.
Preferimos la muerte antes de ver nuestros sagrados mayores profanados".

EL PUEBLO U'WA.

Los U'wa - cuyo nombre significa gente inteligente que sabe hablar, pertenecen a la familia linguística Chibcha, y es uno de los pocos pueblos que sobreviven en el país y que mantienen en forma más viva la cultura ancestral.

Habitan en su mayoría las inalcanzables cimas de la Sierra Nevada del Cocuy-Guicón, desde la cual han visto desaparecer sus tierras sagradas, anteriormente extendidas sobre las actuales poblaciones de Chinacota, Málaga, Oiba, Chima, Bucaramanga, Chiscas, Chita, Salinas de Chita, Guicón y los pie de monte llaneros de Tamara, Tame y Morcote; tierras que en otros tiempos también abrazaron la Cordillera Oriental, desde la Sierra Nevada del Cocuy hasta la Sierra Nevada de Mérida, en Venezuela.

De los ocho grupos o clanes originarios que inicialmente habitaban las tierras altas, medias y bajas de la Sierra Nevada, subsisten como clanes los Kubaruwa (Cobaría), los Kaiboka y los Tagrinuwa; los restantes se hallan organizados como familias más o menos dispersas, lamentablemente dos ya se extinguieron: los Biribir y los Guicanes, que moraban en los municipios de Chiscas, Guicón, El Cocuy y Chita.

Actualmente ocupan gran parte de la llamada región del Sarare (en los departamentos de Arauca, Norte de Santander, Santander, Boyacó y Casanare) y que va desde las postrimerías de la Sierra Nevada del Cocuy y del pie de monte llanero; por el sur, hasta el Valle de Pamplona, por el norte.

Y aunque el asentamiento se localiza en la vertiente oriental de la Sierra Nevada del Cocuy-Guicón, su ocupación no es continua: en Boyacó residen los municipios de Cubar y Guicón, entre el Río Margua y la parte alta de la Sierra Nevada del Cocuy; en Arauca están en los municipios de Saravena, Fortul y Tame, entre los ríos Cusay y Bojab; en el Norte de Santander en los municipios de Tolío y Chitag; en Santander en jurisdicci—n de Cerrito y Concepción, y en el Casanare, en la margen izquierda del río que lleva su mismo nombre, habitan el municipio de Hato Corozal.

CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA.

Los algidos sucesos que hoy mantienen en vilo a la opinión pública y que han generado uno de los debates más fuertes en torno a la territorialidad indígena, comenzaron el 7 de abril de 1992, cuando Ecopetrol aprobó la sucesión parcial del contrato de la Occidental de Colombia, que obligaba a esta última a efectuar un programa de adquisición de información sísmica antes del 23 de junio de 1996.

Este proyecto del contrato se conoce como "Exploración Sísmica del Bloque Samor" - que comprende los municipios de Saravena, Tarne y Fortul, (en Arauca), Cubar (Boyaco) y Tolío (Norte de Santander) - y afectar 8.934 hectáreas, de las cuales un 25% correspondea territorio U'wa.

Buscando seguir los trámites correspondientes, el 14 de mayo de 1992 la Oxy gestión— ante el entonces Instituto Nacional de Recursos Naturales, Inderena, los papeles para obtener la licencia ambiental que le permitiera ingresar a zona U'wa.

Lo primero fue tratar cumplir la exigencia que les hizo el Ministerio del Medio Ambiente de efectuar una consulta previa a las comunidades indígenas, segun lo establece la Constitución Nacional Colombiana (dicho Ministerio acogió el concepto que emitiera el Inderena).

Y aunque la Oxy afirma haber efectuado entre 1993 y 1994 más de 30 reuniones para informar y consultar a los U'wa, estas no fueron fueron avaladas como la consulta que exigían los ministerios de Medio Ambiente y del Interior.

Por su parte, el pueblo indígena asegura no sentirse notificada y encontrar sesgadas las reuniones, por lo que decidió en enero de 1995, durante dos días (10 y 11), realizar en Arauca una reunión amplia para informar a los suyos sobre lo que estaba sucediendo, dando como resultado una manifestación mayoritaria de rechazo por la profanación que se haría de sus tierras y una oposición radical ante cualquier tipo de exploración y explotación petrolera en tierras que jurídicamente les son reconocidas como de su propiedad.

Pese a ello, el 3 de febrero de 1995, el Ministerio del Medio Ambiente otorga la licencia ambiental a la Oxy.

A partir de entonces, la tranquilidad de los U'wa se vió trastornada, empujándoles a una lucha por salvar no solo su mundo físico, sino también el sagrado, su cosmogonía, sus costumbres, su propia concepción de vida; lucha inicialmente solitaria pero que con el tiempo ha capturado el interés nacional e internacional por gestarse una polémica donde hoy se enfrentan argumentos de quienes se solidarizan con la comunidad y de aquellos que piensan que es mas importante el desarrollo, aun a costa de la eliminación completa de una cultura como hay pocas.

En esa medida, el 31 de marzo de 1993, los U'wa del Sarare denunciaron públicamente que la firma "Gran Tensor", filial de la Occidental de Colombia, incumplió el compromiso de respetar los límites de su reserva y resguardo, y rechazo desde ese momento la exploración y explotación porque no quieren volver a vivir las experiencias de Cao Limn, del carbón en la Guajira o del oro en el Choco, donde el espejismo del desarrolo unicamente ha dejado efímeras bonanzas y una evidente destrucción ambiental, violencia y miseria.

Después de haber agotado diferentes instancias (Ministerios de Gobierno, del Interior y del Medio Ambiente, Presidencia de la República...), acudieron a la Defensora del Pueblo para ver si era posible revocar la licencia otorgada. Entonces dicha entidad, el 10 de agosto de 1995, interpuso una Acción de Tutela ante el Tribunal Superior de Santa Fe de Bogotá por considerar que la decisión del gobierno "violaba el derecho al territorio, la autodeterminación, a la lengua, a la vida, a la supervivencia de la comunidad" y se vulneraba el derecho a la participación, la vida y la integridad cultural de la comunidad indígena U'wa".

El fallo del Tribunal fue favorable a los U'wa y pidió que se tutelaran sus derechos fundamentales, que se realizara la consulta y declarar la inaplicación de la licencia. De todos modos, Ecopetrol y la Occidental impugnaron ante la Corte Suprema de Justicia y esta revocó la sentencia que favorecía a la comunidad.

Sin embargo la Defensora insistió y la Corte Constitucional seleccionó el caso para estudiarlo, pronunciándose el 3 de febrero de 1997: emitió una sentencia donde reconoció que la consulta no había sido efectuada y dio al Ministerio del Medio Ambiente y a la Oxy un plazo de 30 días para realizarla.

Simultáneamente, en el Consejo de Estado se libró una discusión sobre el tema, dando como resultado una sentencia emitida el 4 de marzo, que validó la licencia ambiental por considerar que primaba "el interés general de los colombianos, el dominio del Estado sobre el territorio nacional y la propiedad estatal al subsuelo sobre toda consideración, incluso sobre el derecho de los pueblos indígenas que están amparados por la misma Constitución Nacional, hecho que convierte nuestra legislación en una triste paradoja.

Además validó la consulta y el que la Oxy entre a territorio U`wa para ejecutar el contrato.

Pero los U'wa no se amedrentaron y redactaron, el 28 de abril, una extensa carta para el embajador Jorge Taiana, secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para que solicitara al Gobierno Colombiano suspender la licencia, adoptar medidas para evitar datos irreparables en la comunidad indígena y que en su próximo viaje a Colombia visite al pueblo U'wa y confirme los hechos.

ESTRAGOS DE UNA LUCHA.

No ha sido una pelea fácil, más aún cuando el pueblo U'wa adelanta los trámites para ampliar su territorio, en lo que han denominado Resguardo Unico U'wa, petición que hicieron al Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, desde el 31 de marzo de 1993.

Y si bien las relaciones entre el Gobierno y la comunidad son diplomáticas, es evidente que esta última se siente decepcionada con la actitud que ha tenido el Estado para con ella y el que se están violando normas establecidas en la Legislación Indígena, la Constitución Nacional y la Ley 99 (Ministerio del Medio Ambiente).

Como suele ocurrir en estos casos, se activan mecanismos de democracia participativa (consultas, audiencias pœblicas ambientales, veedurías...) para "defender" los derechos de las personas, pero al final se terminan concediendo licencias y permitiendo megaproyectos, sin importar argumentos y el dolor de muchas comunidades.

En muchas ocasiones en casos como este, hubo un camino jurídico, una pelea colectiva, manifestaciones y protestas pero... finalmente el Gobierno "defiende el desarrollo", la intromisión de multinacionales o grandes empresas que extraen los recursos naturales y que a su marcha dejan una sombra de miseria y un vacio total de las riquezas nacionales. En el caso de los U'wa la situación parece repetirse, pasando por encima de una comunidad que ya ha expuesto todas sus razones para impedir la intromisión de la petrolera en su territorio.

Mas, aunque ha sido una lucha larga y extenuante, los U'wa han logrado una asombrosa solidaridad. Por un lado están las permanentes acciones del "Comité Colombia es U'wa", creado por ambientalistas y periodistas, al que se han sumado diversos sectores de la sociedad que se identifican con la causa U'wa.

Y por otro está la Defensoría del Pueblo, las organizaciones de derechos humanos y ambientalistas y el respaldo de grupos internacionales ecologistas e indigenistas, cuyo número los miembros de la comunidad esperan que aumente para incrementar el respaldo a su lucha. Tristemente el gobierno colombiano y la Oxy, parecen inamovibles y la opinión pública debe enfrentar un permanente cruce de informaciones que busca confundirla y estigmatizar la pelea de esta comunidad.

Prueba de ello son las permanentes insinuaciones y rumores expandidos sobre que detrás de este debate se encuentra la guerrilla colombiana. En una ocasión el mismo presidente de la Oxy, Stephen T. Newton, declaró a un diario nacional que a guerrilla los acorralaba y que el territorio tradicional U'wa era "la casa del cura Pérez".
(jefe del grupo subversivo Ejército de Liberación Nacional).

Ante estas afirmaciones, los U'wa se indignaron: "No es la primera vez que la compñía argumenta que el pueblo U'wa, al defender nuestros derechos, actuamos presionados por la guerrilla. En 1994 había denunciado penalmente a todos los miembros del Cabildo Mayor y a los asesores de nuestra organización nacional, como vinculados a actividades subversivas".

A lo anterior se suman dos factores delicados: el peligro que corren sus vidas ante las amenazas de que han sido víctimas algunos miembros de la comunidad y que fueron denunciadas en varias ocasiones públicamente, como en su momento lo hiciera el Senador de la República, representante de las minorías étnicas colombianas, Lorenzo Muelas, uno de los mayores defensores de la causa U'wa.

Tan categóricos han sido, que insisten en su "preocupación de vivir la misma experiencia de los indígenas acorralados en el pie de monte llanero por la guerrilla, militares y paramilitares", como dijera Armando Tegría Rinconada, miembro de la comunidad.

Otro factor es que dentro del mismo pueblo existen algunos indígenas "blanqueados", que han perdido su arraigo cultural y que de alguna forma la multinacional ha sobornado, buscando su respaldo para ingresar al resguardo y que admitan la necesidad de la explotación del petróleo.

Estos hechos también han sido revelados a través de comunicados y entrevistas, por lo cual el Cabildo Mayor U'wa insiste que los únicos autorizados para representar la comunidad son los integrantes del la Asociación Mayor de Cabildos U'wa, la cual, pese a ser el órgano rector, no es autocrítico, son todos los grupos, los cabildos, los werjays (o sacerdotes), todos los miembros de la comunidad, los que opinan, hablan y les trasmiten sus deseos (una decisión jamás se toma si consulta a toda la comunidad).

Hoy las condiciones son inciertas: se está a la espera de que se pida la nulidad del estudio de Impacto Ambiental (en manos de abogados, ya que algunos argumentan inconsistencias, como la de haber sido hecho en un tiempo récord de cinco días), se aguarda el pronunciamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y se espera que ante la proximidad de la contienda electoral, los políticos se pronuncien a favor de los U'wa. También se esperan los resultados del debate que sobre esta problemática se adelanta en el Congreso de la República el 14 de mayo.

Pero sobre todo, se espera que la tesis expuesta por algunos Ministros de que el bienestar de 38 millones de colombianos está por encima del clamor de 5 mil U'was, empiece a ser desplazada y se tome en consideraci—n que los pueblos indígenas, así como todas aquellas comunidades que así lo elijan, opten por su propio desarrollo, por su propio modelo y se les respete su derechos ancestrales, de territorio..., de vida.

EL PENSAMIENTO U'WA.

Son múltiples las razones que tienen los U'wa para oponerse a la penetración de las compañía petrolera y a todos aquellos que explotan los recursos naturales renovables y no renovables. Es innegable la importancia de esta comunidad en la vida social, la propiedad colectiva, su conocimiento ancestral de la naturaleza, su respeto por el Medio ambiente, sus costumbres y medicinas.

Sus herramientas de estudio son la coca y el yopo, "elementos vivos que vinieron del cielo", y para ellos el petróleo o Ruiria, tiene sangre y es lo que les da la fuerza, la vida a ellos, a los árboles, a los y al mundo.

Además es la "madre de todas las lagunas sagradas..." "El está trabajando; las esmeraldas, el oro, el carbón todos esos recursos no son tocables, ellos son vivos, están trabajando".

Por eso tienen su propia manera de controlar el medio que habitan y su comportamiento respecto al mismo se explica en mitos, creencias, usos y costumbres tan antiguas como el origen de su mundo. Su mundo social y cultural se ha organizado siguiendo el modelo de la creación.

Por eso sus prácticas cotidianas y rituales buscan cuidar la tierra que Sira (padre eterno) y Rairia (madre celeste) les dieron. Ellos y otros de sus varios dioses son los encargados de construir todo lo que ven.

Por eso, hablar del territorio, ley, costumbres implica trocar su cosmogon’a y su cosmovisión U'wa, analizar su pasado y ver cómo se constituye su pensamiento que durante miles de años les ha permitido permanecer en armonía con la naturaleza y entre ellos mismos.

De la Tierra piensan que es "un ser vivo y es madre", lo cual ha determinado sus practicas agrícolas, sus actividades de caza, pesca y recolección y su comportamiento ritual.

Ellos dicen que podrían utilizar la tierra de diversos climas para obtener la alimentación que necesitan, pero ahora les resulta difícil porque el riowa (blanco) "se ha adueñado de las mejores tierras".

Y aunque se trata en general de una de los pueblos menos intervenidas del país, muchos indígenas han modificado sus prácticas de cultivo tradicional, asimilando las del blanco "que son más perjudiciales porque explotan demasiado la tierra, la quema o la vuelven potreros".

Los más tradicionales optan por la "socola": no tumbar los árboles grandes ni los que dan alimento, cuidan el suelo; para que siempre les compense con el alimento. Con sus celebraciones tradicionales favorecen un clima adecuados para que crezcan las plantas y se desarrollen los animales y los U'wa podían vivir en armonía sin enfermedades.

"Pero el riowa no quiere que salgamos adelante, continuamente acosan con sus proyectos; nos cortan el camino que queremos seguir; niegan nuestra autonomía".

Para ellos la colonización ser una de las consecuencias de la explotación de la Occidental y sus estragos son diarios y a todos los niveles del pueblo U'wa, desde un total agotamiento de la fauna y la flora, hasta la pérdida de identidad, derrumbe de la cultura tradicional e introducción de enfermedades incurables que en ciertas poblaciones se han convertido en grandes epidemias.

De otro lado, el problema territorial es de vida o muerte porque se debate el acceso a los recursos que implican una adecuada alimentación o porque se rompe con la vida espiritual del U'wa.

Ellos reconocen que actualmente están cerca de soportar hambrunas y los problemas de salud son muy graves, habiendo ya un alto grado de tuberculosis en la población. Por tanto insisten en analizar los impactos indirectos de la explotación (migración de población, inflación, violencia, enfermedades...).

En la tradición oral U'wa están firmemente arraigados los límites del territorio ancestral; marcado por cerros, lagunas, ríos y existe clara conciencia del alinderamiento tradicional.

Entonces su territorio va más allá del resguardo y la reserva. "Si hablamos de territorio tenemos que hacerlo desde los tiempos en que no había sido invadido por los colonos, estudiar a fondo y ver la relación que tiene el concepto U'wa de nuestros límites con nuestra cosmovisión y comportamiento: cuando Yagshoa estaba organizando no había llegado ni gringo, ni americano ni español; sólo había indígenas; los werjaya.

Apenas Yagshowa terminó ya salieron los U'was. Padre eterno regó el petróleo (Ruiria) por todo el mundo, pero tiene los límites; Él sabía a dónde llegarían españoles y todo; por eso dejó este territorio intocable: aquí no podía tocar ellos....

... En esa medida tienen "sagrados mayores y menores" (algunas lagunas son intocables y allí no ingresan los indígenas por respeto), pero esos lugares que para ellos son sagrados, son considerados por "el Estado como tierras baldías, por el colono como monte, tierra inculta; la práctica del gobierno, del riowa, es muy destructiva e irrespetuosa, muy distinto a lo que se dice de la misma ley.

(...) "Nosotros no hemos cometido la insolencia de violar iglesias ni templos del Riowa, estos en cambio han ensuciado y secado nuestras lagunas "...Siendo la Ley U'wa, ley de la Vida o Ley del Mundo, algo sagrado e inviolable, no se entiende por qué el gobierno y la Oxy en general, juegan con la ley de los U'wa y de los demás. Por eso exclaman: "Por que no se respeta ese derecho que tenemos a ser y vivir diferente a los Riowa?.

Los U'wa quieren vivir en su mundo, no "contaminarse" en la tierra del blanco ni abandonar la alegría que siempre les acompa–a ni su propio ritmo de vida. Y este pensamiento de U'wa no es simplemente el argumento de una lucha coyuntural, sino que convierte en la base para la construcción de un nuevo modelo de desarrollo dada la crisis ambiental nacional y mundial en la cual se reconocen los altos niveles de depredación y explotación de los recursos naturales.

Por ello la cosmogonía U'wa va más allá de su localidad: hace parte del replanteamiento de las relaciones sociedad-naturaleza impuestas por el mundo occidental.


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Enlaces:
OILWATCH. Asociación Internacional. Ecuador.
Sitio web de la comunidad Indígena U'wa

Insertado por: cipi-cpn (04/10/2002)
Fuente/Autor: Mónica del Pilar Uribe Mar’n.
 

          


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